Las perlas de Ángela

No recuerdo haber leído últimamente una obra más apasionante a nivel de la política contemporánea, ni tan llena de decencia y sabiduría, que el libro de la ex canciller de Alemania: “Ángela Merkel, LIBERTAD Memorias (1954-2021)”, mediante el cual detalla aspectos de su historia personal, y su extraordinaria experiencia de estado, como Canciller de una Alemania, ya unificada, durante dieciséis años (5,860 días).

Nacida en Hamburgo, Alemania Occidental, su familia se mudó a Alemania Oriental, hija de una familia de misioneros cristianos. La doctora Ángela Merkel se convertiría el 22 de noviembre de 2005, tras una carrera como diputada del Bundestag y ministra para los Asuntos de la Mujer, en la primera mujer canciller en la RFA.

Sintetizo en este trabajo, algunas de sus conclusiones y observaciones, las cuales hemos denominado como “perlas”. Perlas de sabiduría que pueden orientar cualquier carrera política. Veamos:

1) Dice Ángela: “Aprendí que al final la política siempre tiene prioridad” (p. 261). Es que lo primero en un mandato—decimos nosotros—es hacer la gobernanza, que nunca se hace sola, sino a través de acuerdos y consensos, para obtener los resultados de una agenda.

2) Afirma la señora Merkel: “Por muy incómoda que resultara, no sería la verdad la que nos mataría, sino la ocultación de los hechos” (p. 262). Ocultar los hechos es mentir. Ningún pueblo perdona las mentiras sobre lo que siempre, sea más temprano a más tarde, se hará evidente, ya que la verdad inevitablemente se va a saber, con todas sus consecuencias.

3) Y, continúa diciendo la estadista, que: “Los grupos se dividen por los intereses; y, existen por los intereses” (p. 270). Válida la afirmación, porque los acuerdos duraderos se hacen sobre la base de los intereses y no sobre las personas.

4) Al momento de reflexionar sobre su antecesor, su icónico antecesor Helmut Kohl, afirma: “La democracia se mantiene viva por la alternancia” (p. 283). Es que, sin alternancia no hay democracia.

5) “Ser presidenta, en última instancia, es cargar siempre con la responsabilidad, tanto de los éxitos como de los fracasos” (g. 298). Advierte Peter Drucker, que el que administra puede delegar, pero teniendo en cuenta que la responsabilidad es indelegable.

6) “Nunca reviertas, sin necesidad, las duras e impopulares, pero al fin y al cabo inevitables reformas de tus predecesores” (p. 316). Es que algunos mandatarios, buscando una efímera popularidad, se ven tentados a tomar decisiones demagógicas en el corto plazo. De acuerdo a Platón y Aristóteles la demagogia es la corrupción de la democracia.

De hecho este voluminoso libro está estructurado sobre la rutina diaria y la agenda detallada de la antigua gobernante europea. Y se advierte además, que ciertamente, tal y como afirmaría un notable florentino: “La parsimonia ayuda a reinar”.

7) Refiere la líder de la Zona Euro, que al asumir el cargo, agregó a su juramento: “Qué Dios me ayude”. Afirma ella, que: “Me sirvió para sentirme protegida incluso al tener que tomar decisiones difíciles” (p. 361). Véase la doctrina paulina sobre la autoridad de los gobernantes, siempre en el marco de las palabras de Jesús: –Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

8) Frente al desagradable momento vivido en Sochi, con el premier Ruso V. Putin, que la recibió en 2007, con su perro Koni (un enorme e intimidante labrador negro). Afirma: “Seguí la regla de la nobleza inglesa ‘Never complain, never explain’ (págs. 420-421). ¡Nunca quejarse, nunca dar explicaciones! Al respecto, afirmaría F. Mitterrand, que su largo mandato como presidente de la República Francesa (1981-1995), solo fue posible por “la indiferencia”.

9) Al iniciar su gobierno, y ante una iniciativa que no salió bien, reflexiona: “Me sirvió como lección para no volver a presentar propuestas no consensuadas y contrastadas…suficientemente debatidas” (p. 441). Además, afirmamos nosotros, el que preside no puede darse el lujo de perder una iniciativa suya.

10) Le escuchó decir a H. Kissinger que: “Toda solución a un problema viene con una entrada para nuevas dificultades” (p. 458). Karl Popper lo resumiría más comprensible: “Resolver un problema crea nuevos problemas”.

11) Muy de ella repetir constantemente, lo que enuncia la Constitución de Alemania, en su Artículo I: “La dignidad del individuo es inviolable” (p. 618). La nuestra, la dominicana, desde el 2010, dispone en su Artículo 5, que: “La Constitución se fundamenta en el respeto a la dignidad humana, …”.

12) De sentido común: “Si el caballo está muerto, desmonta” (p. 629). No trates de nadar en una piscina que no tiene agua. Menos en política. La realidad se encargará de enrostrarte que las condiciones objetivas ya desaparecieron.

13) Ángela al tratar con el presidente Chi, recordó a su antecesor presidente de China, Deng Xiaoping, que afirmó en un momento: “Esconde tus puntos fuertes y espera el momento” (p. 652). Sin comentarios.

15) El papa Francisco, a quien la doctora Merkel le pidió consejo, para evitar el descalabro del acuerdo en el G20 sobre cambió climático, Su Santidad, le dijo: -Doblando, doblando, doblando, pero vigilando que no se parta-. En efecto así fue, de 20 países firmaron la Declaración del Acuerdo de París, 19 de ellos, tomando nota del disenso de los Estados Unidos (p. 661). Finalmente afirmó: “ Habíamos dejado de doblar antes de que todo se partiera”.

16) Memorable su aforismo: “Preferible un final con susto que un susto sin final” (págs.758-759).

Recomiendo pues, la lectura de esta obra de Á. Merkel, que concluyó su mandato el 8 de diciembre de 2021, sin escándalos… respetada, admirada y querida globalmente por su admirable ejemplo para estos tiempos, de que sí se puede gobernar a base de fe, templanza, capacidad… y mucho trabajo.