UN MOMENTO
No pasemos por el mundo en vano
No estamos llamados a pasar por el mundo como simples espectadores. Cada persona tiene una misión que cumplir.
La vida se empobrece cuando se vive solo para uno mismo, cuando se transita por ella sin dejar huellas de bien.
Nuestro paso por la tierra debe ser fuente de cambio, de crecimiento. Que nadie pueda decir que nuestra presencia fue indiferente o estéril.
No basta con existir, es necesario dejar señales de bien.
El mundo ya tiene suficiente indiferencia; lo que necesita son personas que se atrevan a marcar la diferencia.
No dejemos, pues, que los días pasen sin sentido.
Vivamos de tal modo que, al recordarnos, se diga que nuestro paso por la vida ayudó a que todo fuera un poco más humano. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

