EDITORIAL
Es mejor excederse en la prevención
Las disposiciones de emergencia decretadas por el gobierno ante la tormenta tropical Melissa, si bien acertadas en su intención, resultan insuficientes en su alcance geográfico.
Si algo exige un fenómeno de esta naturaleza es una respuesta proporcional a su impredecible amenaza.
Por ello, todo el país, y no únicamente las diez provincias actualmente en alerta roja, debió ser abarcado por las medidas de prevención más contundentes.
Los meteorólogos anuncian que para este jueves y viernes se esperan lluvias “más intensas y frecuentes”, con acumulados que podrían superar los 200 milímetros en cinco días.
Adicionalmente, reconocen que “ los suelos están saturados, por lo que las lluvias que se presenten pueden provocar situaciones, como inundaciones”.
Este último punto es fundamental. Más allá de las 10 provincias en alerta máxima, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) mantiene a otras 15 en alerta amarilla y a 3 en alerta verde, sumando 25 provincias bajo algún tipo de advertencia.
Esta fragmentación de la alerta subestima un hecho irrefutable: siendo tan veleidosos y a veces impredecibles los movimientos de estos fenómenos, no hay literalmente zonas seguras o intocables.
La propia tormenta Melissa, al ralentizar su desplazamiento a solo 4 kilómetros por hora, favorece aguaceros más intensos y prolongados que pueden afectar áreas extensas y variables.
Por tanto, lo que procede es que el gobierno, como una medida general de seguridad y basándose en el principio de precaución, extienda hacia la totalidad del territorio nacional las recomendaciones que se han focalizado en las provincias de alerta roja.
La experiencia demuestra que en materia de fenómenos naturales es preferible excederse en la prevención que quedarse corto en la respuesta.
La tormenta Melissa así lo exige.

