La Violencia en las Escuelas (2)
4. Como puede contribuir la escuela.
Las escuelas del país están obligadas a desarrollar acciones bien planificadas para resolver el problema de la violencia en los recintos escolares, desarrollando a su vez, conciencia sobre la gravedad del problema. Afortunadamente tienen las condiciones para ejecutarlas. Entre estas, cito las siguientes:
a. Función de los orientadores y psicólogos educativos.
El país cuenta con un gran número de especialistas en estas áreas, egresados con buena formación de nuestras universidades. La carrera de orientación se originó en la UASD en la década del setenta como iniciativa de la gestión que desempeñaba en ese tiempo. La misma fue diseñada por especialistas del área, como Maria Teresa Quiriello, Minerva Vincent y Rocio Hernández. A partir de ahí, la mayoría de las universidades nacionales han implementado la carrera y luego se amplió a la formación de psicólogos educativos. Por otra parte, el MINERD ha contratado a un gran número de estos, aunque consideramos debe aumentarse el sector en función de la población estudiantil de cada recinto. Los orientadores y psicólogos educativos tienen las competencias para desarrollar variadas actividades, como:
- Observación permanente de los estudiantes bajo su responsabilidad académica en las aulas y otros espacios, y registrar manifestaciones inadecuadas de los mismos.
- Acompañar a los estudiantes en los diferentes grados y niveles, de manera permanente, y muy especialmente, en las horas de recreo y salida del local.
- Desarrollar charlas, proyección de películas, videos adecuados al tema.
- Conversaciones frecuentes con los estudiantes y provocar su confianza para que puedan manifestar sus problemas e inquietudes.
b. Función de los profesores.
Estos gozan de muchas mas oportunidades de conocer a sus estudiantes, dado el trato permanente con los mismo y, por lo tanto, tienen oportunidad para incidir de manera positiva en la solución del problema a través de diferentes actividades como son:
- Observación permanente de sus estudiantes y sus manifestaciones.
- Conversaciones desarrolladas de manera inteligente con los estudiantes para despertar confianza y detectar problemas e inquietudes de los mismos.
- Desarrollar valores humanos a través de las asignaturas, Educación Moral y Cívica, Formación Humana y Religiosa, y de manera trasversal en todas las asignaturas del currículo.
- Desarrollar charlas, conversatorios, paneles y discusiones entre los estudiantes sobre problemas de violencia por ellos expuestos, y sus posibles soluciones.
- Mantener una coordinación permanente con los orientadores para intercambiar casos detectados y acordar posibles soluciones.
5. Acciones de los padres.
Es necesario involucrar a los padres de los estudiantes en este problema y promover en ellos, la conciencia sobre su responsabilidad y posibilidades. Entre otras medidas sugerimos:
a. Desarrollar actividades con los padres como charlas, películas, videos, mesas redondas, sobre el tema.
b. Mantener una vinculación permanente entre la escuela y los padres suministrándoles las informaciones necesarias y oportunas sobre el desarrollo de sus hijos, tanto académico como conductual.
c. Invitar a los padres a participar en actividades desarrolladas en la escuela y especialmente en la que sus hijos participen en las mismas.
6. Participación de la sociedad.
Las instituciones comunitarias, los medios de comunicación, las organizaciones civiles, las iglesias y las autoridades locales deben coordinar esfuerzos con las escuelas para crear entornos seguros, solidarios y orientados al respeto mutuo. Es imprescindible fomentar una cultura de paz mediante campañas públicas que promuevan valores como la empatía, la tolerancia y la resolución pacífica de conflictos. Asimismo, los medios deben asumir una responsabilidad ética en los contenidos que difunden, evitando modelos de conducta violentos y destacando ejemplos positivos de convivencia.
Como vemos, el problema de la violencia en las escuelas tiene varias causas que la generan y requiere ser considerada como una prioridad nacional, por lo tanto, es importante trabajar intensamente en su solución. Esta prioridad debe ser enfrentada por diferentes sectores, el gobierno, la escuela, el sector privado y la sociedad en general.
De no enfrentarla, el país estará avocado a un descalabro social de funestas consecuencias.

