En la diana

Actualización balance de riesgos

Primer Tiro

Aunque no se pueda demostrar la hipótesis de que la reducción de 25 puntos básicos de la Tasa de Política Monetaria (TPM) produjo una aceleración de la tasa de devaluación anualizada durante lo transcurrido del mes en curso (desde 4.8% en septiembre a 4.9% en la actualidad), la misma es consistente con los fundamentos de la teoría de la paridad de interés, la que predice que la reducción del diferencial entre las tasas de interés en dólares y en pesos, desde 5.11% a 4.36% durante el mismo periodo, produciría un aumento en el tipo de cambio debido al incremento en la demanda de títulos de inversión denominado en la moneda extranjera, lo que a su vez estaría vinculado al aumento la tasa de crecimiento anualizada de los depósitos en dólares desde 7.8% en septiembre del año pasado, a 10.9% en septiembre del año en curso. La vulnerabilidad que representa la permanencia de volatilidad cambiaria y la potencial amenaza de una devaluación excesiva que acelere la inflación (la promedio pasó de 3.47% en agosto a 3.51% en septiembre), son los factores determinantes del riesgo cambiario que presenta el panorama actual.

Segundo Tiro

El otro riesgo asociado también al ámbito monetario es el de la tasa de interés, y el mismo está vinculado al cambiario a través de la devaluación esperada: el inversionista que espera que la misma aumente, demandará una mayor tasa de interés por sus inversiones en moneda nacional. La diferencia existente en cualquier momento entre la tasa de interés internacional y la local, y/o entre la pagada por inversiones financieras en dólares y en pesos, puede considerarse como un indicador indirecto de la vulnerabilidad cambiaria, y mientras menor sea dicha diferencia, medida con relación a la suma de la devaluación esperada y el riesgo/país, mayor es dicha vulnerabilidad, la cual, según los resultados actualizados del balance macroeconómico, ha aumentado. Tómese en cuenta ahora la amenaza o probabilidad de un nuevo aumento del tipo de cambio actual, la cual, en el marco aquí analizado, es subjetiva y depende de cómo cada inversionista de manera individual evalúe e internalice las externalidades del nuevo panorama. El aumento o disminución de la alta volatilidad cambiaria observada, dependerá esencialmente de este proceso.

Tercer Tiro

Es cierto que una crisis fiscal que produzca una parada súbita del refinanciamiento de la deuda pública podría estar lejos del horizonte de la política económica. También es cierto que una crisis monetaria y cambiaria que amanece la estabilidad macroeconómica estaría más lejos todavía, aunque la perdida de efectividad de la política monetaria para incidir en el crecimiento, apalancada por la reducción del efecto multiplicador de la inversión pública, son fenómenos paralelos. En el ámbito monetario el panorama de riesgos demanda de una posición monetaria restrictiva orientada a contener el potencial surgimiento de expectativas devaluatorias e inflacionarias por encima de las metas de la programación presupuestaria de corto plazo, con una tasa de interés neutral compatible con el balance sostenible de las cuentas ahorro/inversión del sector privado. La reducción de la probabilidad de una crisis fiscal, y la recuperación de la senda de un crecimiento cercano al potencial, son objetivos que se pueden alcanzar con un Programa de reformas creíble, factible y tolerable social y políticamente, cuyos componentes fundamentales deben asegurar la generación de un choque de expectativas positivas en los mercados locales y globales.