La provincia duarte, el corazón productivo

La provincia Duarte no es solo un pilar fundamental de la vasta y rica región del Cibao; es terreno fértil de progreso y empuje ciudadano. 

Teniendo a San Francisco de Macorís como municipio cabecera, esta demarcación sobresale en los principales rublos del país, tales como la agricultura, el comercio, la educación y la cultura dominicana, pero pese a esos evidentes logros y su actual posicionamiento, aún quedan desafíos que exigen mirarlos con atención, asegurando así un progreso más firme, estable, justo y duradero.

Fuera de su innegable condición preeminente en la producción de cacao y arroz, la provincia también ha experimentado notables avances en el comercio, siendo hoy sede de las principales marcas comerciales e industriales del país, una mano de obra joven y su lugar estratégico hacen que sea la tierra de las grandes posibilidades, sin embargo, el progreso coexiste con problemas, limitando el potencial provincial. 

Gestionar los recursos naturales, sobre todo el agua y tierras, necesita mejores políticas para asegurar la sostenibilidad. Modernizar la producción agrícola, tecnificar el campo y diversificar la economía son metas que podrían mejorar la competitividad de Duarte.

Otro tema de envergadura es reforzar la seguridad ciudadana y promover la convivencia social para disminuir la desigualdad. La juventud, una gran fortaleza, requiere más apoyo en formación, acceso a empleos buenos e incentivos para innovar.

Vislumbrando el porvenir

El Foro Provincial Duarte, después de la celebración del Foro del Nordeste en septiembre del año pasado, es como un escenario crucial para exponer los progresos, oportunidades y los retos de la provincia.    El desarrollo completo de esta tierra no solamente depende de lo logrado, sino de la destreza de sus instituciones, sectores productivos y la ciudadanía en sí, para construir un plan conjunto, observando más allá del ahora.

Duarte puede ser un modelo provincial, sostenible, novedoso y competitivo, dónde lo productivo, lo social y cultural se enlacen, en ventaja de todo el país. 

Aunque no puede estar contento con lo logrado, tiene la responsabilidad histórica de progresar hacia un modelo que combine la productividad con la sostenibilidad y el bienestar social. 

El compromiso de las autoridades, el sector privado y la sociedad civil no se puede aplazar.

Duarte lo tiene todo, para seguir siendo el corazón productivo del Cibao, pero necesita visión, unidad y acciones específicas que transformen su potencial en realidades evidentes. 

¡El momento de actuar es ahora!

La autora es periodista

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