Desde mi pluma

Derecho, no lujo

La violencia en nuestro país ha ido creciendo de manera alarmante y con ella se hace más evidente la falta de atención a la salud mental. Cada día conocemos casos que estremecen: familias destruidas, niños y jóvenes marcados para siempre, vidas inocentes apagadas sin razón. Lo más preocupante es que hemos comenzado a ver estos hechos con cierta normalidad. Solo reaccionamos cuando la tragedia toca de cerca, pero mientras no nos afecta, preferimos mirar hacia otro lado.

No se puede negar que durante mucho tiempo hemos cargado con prejuicios que nos impiden hablar de este asunto, porque se asocia con debilidad, con vergüenza o incluso con peligro. Sin embargo, consideró que es ese silencio lo que nos ha envuelto en una pandemia que ahora se expresa en forma de violencia, adicciones y tragedia.

Mientras tanto, la política parece concentrada en lo de siempre, discusiones estériles, acusaciones sin sentido y aspiraciones adelantadas. El resultado de este accionar (que incluye absolutamente a todas las gestiones) es que los problemas de fondo siguen sin respuesta. Y no, no podemos permitir que nuestro bienestar psicológico quede fuera de la agenda nacional.

Por eso se aplauden iniciativas como la red de centros de atención en crisis anunciada por el Ministerio de Salud esta semana. Eso es lo que urge, se necesitan políticas públicas más fuertes, con mayor peso y propósito, campañas de prevención, educación emocional en las escuelas, apoyo familiar y acceso sin costo a terapias..

La salud mental no puede seguir tratándose como un lujo. Es un derecho de todos los ciudadanos y una condición necesaria para vivir en paz. La violencia que hoy padecemos es el resultado de muchos años de descuido, no esperemos la próxima tragedia para reaccionar.

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