En la diana

Subsidios y gasto público eficiente

Primer Tiro

La eficiencia del gasto público aumenta cuando se producen más bienes y servicios con la misma cantidad de recursos, o cuando se utilizan menos recursos para producir la misma cantidad de bienes y servicios públicos. Los subsidios no se destinan a la producción de bienes y servicios públicos por parte del Gobierno, sino que son transferencias en especie o monetarias a hogares y personas cuando son subsidios directos, o a empresas o importadores cuando son destinados absorber aumento de costos que evitan aumentos de precios. Si el objetivo es la protección social de los grupos poblacionales más vulnerables, o reducir la pobreza mediante transferencias o evitando aumento de la inflación, los subsidios directos siempre serán más eficiente que los otorgados a través de los precios, pues los mismos pueden ser focalizados en dichos grupos, algo que no se puede hacer a través de los precios, pues los subsidios a los mismos también benefician a los grupos de altos ingresos.

Segundo Tiro

El aumento de la producción de bienes y servicios públicos (salud, educación, seguridad, protección social, protección ambiental y reducción de la pobreza) solo tiene dos caminos: 1) Una reforma fiscal que aumente los ingresos corrientes por las vías de aumento de la eficiencia recaudatoria reductora de la evasión, o por una reforma al Código Tributario que aumente las bases de los impuestos y mejora la estructura de las tasas impositivas, y 2) Un aumento en la eficiencia y recomposición de todo el gasto publico primario, y esta es la que ofrece las mayores oportunidades inmediatas de mejora, empezando por los subsidios directos e indirectos. Si la eficiencia del gasto público en subsidios se mide a través de la pobreza que los mismos evitan, entonces hay que concluir que, según las evidencias empíricas disponibles y ya publicadas, los canalizados a través de transferencias directas en especie son 27 veces más costos/eficientes que los que se otorgan mediante el subsidio a la tarifa eléctrica, lo que significa que para reducir un punto de pobreza a través de este hay que gastar 27 veces que en el primero.

Tercer Tiro

La ejecución de un programa orientado al aumento de la eficiencia del gasto público no representado por los subsidios debe partir de que la actividad (ejecutada por personas) es el eslabón que conecta el presupuesto con la producción de bienes y servicios, y su reducción es la primera gran oportunidad de ganancias rápidas de eficacia. La segunda oportunidad resultaría de eliminar, reagrupar o fusionar actividades. La eliminación de duplicidades, la fusión de organismos con iguales objetivos misionales, son algunos de los caminos que conducen a victorias rápidas. La tercera y última fuente de mejoras provienen de la revisión y unificación de programas presupuestarios cuyos resultados esperados son los mismos, lo cual se puede lograr mediante la modificación de la programática de actividades y productos. Pero una reforma o programa orientado a ajustar la tarifa eléctrica de manera gradual, y a disminuir las pérdidas de las distribuidoras mediante la administración de la oferta en función de la facturación y cobro de los territorios o circuitos, combinado con un aumento pari passu del subsidio aplicado a través de las transferencias directas, no solamente no aumentaría la pobreza monetaria, sino que podría producir un aumento en la eficiencia del gasto equivalente al aumento en las recaudaciones que generaría una moderada reforma fiscal.