La fe en el desarrollo de María Trinidad Sánchez

En los anales franco-alemanes, que contienen la obra: “Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel”, en su introducción, Carlos Marx hizo una afirmación que ha generado ríos de tintas, al escribir que “la religión es el opio de los pueblos”. Publicó su obra entre finales de febrero y principios de marzo del 1844, coincidiendo con el trabucazo de la Independencia, ideada por Juan Pablo Duarte cuando, seis años antes, al fundar la Sociedad Secreta La Trinitaria y, en su Juramento de adhesión, colocaría la nueva nación bajo la protección “de la Santísima, Augustísima e Indivisible Trinidad Omnipotente”.

Los dominicanos, desde los orígenes de la república, hemos sido personas que enarbolamos la Fe, como un valor que lo permea todo. En este contexto, llega el Foro de María Trinidad Sánchez, la provincia que lleva el nombre en honor a una de las patriotas que bordó la primera bandera; por tanto, fue ella quien transmitió a la gente de este territorio la fidelidad, valentía, amor a Dios, a la Patria y al trabajo. Este es el fundamento para que Nagua se convirtiera en el primer pueblo en República Dominicana en ser declarado: “Ciudad de Dios”.

Esa Fe, que crea fraternidad y colaboración, está lejos de comprenderse como pasividad y adormecimiento. María Trinidad Sánchez es una provincia que conjuga grandes capacidades y desafíos.

Reconocemos los retos que enfrentan los cuatro municipios que la componen: Nagua, El Factor, Cabrera y Río San Juan. Pueblos con la necesidad de eliminar las desigualdades, fortalecer la gobernanza y la participación ciudadana. No obstante, en esta provincia hace gala su deseo de integración, potencial agrícola, ganadería, pesca y turismo, uno de los más exclusivos del país.

En este aspecto se entrecruzan su Foro Provincial y su Fe: Una provincia con una profunda confianza en su planificación y su empoderamiento, siendo, población y autoridades, los protagonistas de su desarrollo. Una provincia que se aboca a cerrar la brecha que por décadas les ha separado, no sólo por un tema de distancia, sino por la inversión del PIB que ella misma aporta al país, desde la cual comprende que es posible construir un futuro más justo mediante la participación activa y la esperanza en el Bien Común de todos sus habitantes.

La Fe, comprendida como una acción hacia Dios y el bien, es un impulso hacia la conquista de metas: “La fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven” (Hebreos 11,1) y, en María Trinidad Sánchez, somos conscientes de tantas realidades que la embellecen, tanto como su hermoso Mar Atlántico, la hospitalidad, calidez de su gente, resiliencia histórica, identidad patriótica, sus tradiciones vivas, su riqueza gastronómica, su fe popular, sus emblemáticas playas, lagunas y cenotes, sus cocoteros, sus rutas panorámicas, sus monumentos naturales, su crecimiento urbano y comercial, su turismo boutique y de retiro; por eso y mucho más, esta provincia más que una promesa de futuro es una realidad del presente.

María Trinidad Sánchez es tierra de una fe que se profesa y se vive en cada persona que trabaja, en cada proyecto que se inicia, en cada comunidad que lucha y en cada gesto de esperanza que se siembra. Su desarrollo no está en cifras, sino en la gente que cree, resiste y construye, que la lava las redes en sus costas y labra la tierra en sus montañas.