UN MOMENTO

Equilibrio entre humanidad y ley

El Papa Francisco, con su voz valiente y sus gestos llenos de misericordia, nos ha recordó la difícil realidad que viven los refugiados en todo el mundo. En esas personas que sufren lejos de su tierra, desplazadas y muchas veces olvidadas, reconocemos el rostro doliente de Cristo mismo. En nuestra nación, esta situación es especialmente visible en los vecinos de Haití.

No obstante, el respeto a su dignidad debe ir de la mano con el cumplimiento de las normativas migratorias, indispensables para mantener el orden, la seguridad y el bienestar común. Solo así, combinando humanidad y responsabilidad legal, podremos avanzar hacia una solución verdaderamente justa, para ellos y nosotros. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.