En la diana
Pobreza y gasto de capital
Primer Tiro
La crítica a la disminución del gasto público de capital como porcentaje del PIB tiene dos debilidades fundamentales: 1) no toma en cuenta que la misma tiene como contrapartida un aumento de los subsidios y transferencias corrientes, lo que reduce la pobreza de la generación actual, 2) no considera el impacto en el capital acumulado per cápita, del cual depende el bienestar de la generación futura. Independientemente de la validez de la crítica del fuerte aumento del gasto corriente por intereses de la deuda, un análisis que no tome en cuenta el efecto de priorizar el gasto primario en reducir la pobreza y aumentar el bienestar de gran parte de la población actual seria parcial e incompleto. Dada la restricción presupuestaria que significa una baja presión tributaria, y la decisión de parte de la población no pobre de rechazar una reforma orientada al aumento de esta, parecería muy justo, desde el punto de vista del equilibrio intergeneracional, que el financiamiento requerido para generar un aumento del gasto de capital público sea una responsabilidad de las próximas generaciones.
Segundo Tiro
El principio de decisiones basadas en evidencias demanda un análisis general y desagregado de los datos de los últimos cinco años, periodo en el cual se intensificó el cambio en la composición del gasto público. En el 2019 los intereses de la deuda representaron el 18.1% del gasto público, mientras que en el 2024 su participación fue de 17.9%, una disminución no significativa en términos estadísticos. Durante el mismo periodo el gasto de capital pasó de 13.8% a 12.9%, una disminución de casi un punto porcentual. Sin embargo, durante el periodo citado los subsidios y transferencias corrientes (incluyendo los subsidios a la tarifa eléctrica y al precio de los combustibles), pasaron de 23.9% a 30.2% del gasto público total, para un aumento de 6.3 puntos porcentuales. En el 2019 el 25.8% de la población se encontraba en situación de pobreza general, aumentando a 30.4% en el 2020. En el 2024 la pobreza general cayó a 19%, lo cual se puede atribuir, principalmente, a los subsidios y a las transferencias que han evitado el aumento de los precios de los combustibles y la electricidad.
Tercer Tiro
Entre el 2019 y el 2024 el gasto real de capital aumentó a una tasa promedio anual de 7.4%, muy por encima del crecimiento de 1.1% de la población, lo cual significa que el capital público per cápita (una de las variables fundamentales de las que depende la productividad del trabajo y de la inversión privada) estuvo aumentando de manera muy significativa durante el periodo de referencia, y que la equidad intergeneracional no ha sido alterada por una disminución de la participación del gasto de capital como porcentaje del PIB o del gasto público total. Las evidencias empíricas también demuestran que cerca de dos terceras partes de la reducción de la pobreza se explica por el aumento de los subsidios sociales (aliméntate, bono luz y bono gas, entre otros) y las transferencias corrientes que han evitado las pérdidas de la capacidad de compra de los ingresos laborales. El gasto de capital es importante, pero aumentar la eficacia y eficiencia del gasto público y su impacto en la equidad intergeneracional, así como identificar oportunidades para aumentar las recaudaciones mediante reformas administrativas que reduzcan la evasión, son puntos que también merecen ser debatidos.
