Desde mi pluma
"Pensamiento Bíblico"
“Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres”, Mateo 15:28.
Gentil, extranjera, marginada, angustiada y mujer. Madre de una chica poseída por el demonio. Sin embargo, ella no fue despreciada por Jesús.
Más bien, su fe aumentó y reafirmó su confianza en el único que podía liberar a su hija cautiva. La cananea se humilló a los pies del Señor y clamó.
He aquí una madre atribulada. Y cuyo grito de auxilio fue escuchado por el mismo Jesús, quien la llevó a creer más allá de las diferencias raciales y culturales.

