Desde mi pluma
Nos están matando
Decirlo duele. Es desgarrador. Pero es la verdad: hoy da miedo ser mujer en República Dominicana. Marzo cerró con 13 feminicidios. En total, 17 mujeres fueron asesinadas en apenas tres meses del 2025. Y no son solo cifras: son madres, hijas, hermanas, amigas. Son vidas arrancadas de manera brutal.
Cada día amanecemos con una noticia más terrible que la anterior, como si estuviéramos atrapados en un efecto dominó de violencia que no da tregua. Es imposible ignorar que el país hay una crisis profunda, no solo de seguridad, sino también de salud mental, de valores, de humanidad.
La sociedad no sabe ni qué más exigirle a las autoridades. Hemos escuchado promesas, campañas, declaraciones. Pero mientras tanto, las mujeres siguen siendo víctimas, decenas de niños quedan huérfanos, familias enteras quedan sumergidas en el trauma y la tristeza. La urgencia es real y no se puede seguir evadiendo.
Sin embargo, algo tiene que quedar claro: no podemos dejarle toda la carga al Estado. Como sociedad, también tenemos que asumir nuestro rol. Hay que educar a los varones desde pequeños, enseñarles que las mujeres no son propiedad de nadie, que no se controla, no se hiere, no se mata. Y también hay que empoderar a las niñas, darles herramientas para identificar el abuso, para entender que el amor no duele, esperando que cuando decidan salir de un círculo violento, el sistema no les falle.
Esto no es un problema ajeno. Nos toca a todos. Nos toca a todas. Porque mientras sigamos viendo estos crímenes como casos aislados, como titulares que se olvidan al otro día, estamos siendo parte del silencio que los permite. Hoy, más que nunca, tenemos que levantar la voz. Porque ser mujer no debería ser una sentencia de muerte.

