En la diana

El justo ajuste fiscal

Primer Tiro

El primer gran componente de un justo ajuste fiscal debería ser el de una reducción del gasto que no disminuya la producción publica de bienes y servicios (la cual es determinada por la cuantía, situación y composición de la población que los demanda), aumentando la eficiencia del gasto primario en remuneraciones y contrataciones de obras, bienes y servicios. Los procesos conectan el presupuesto con la producción publica de bienes y servicios, y su optimización es la primera gran oportunidad de ganancias rápidas. La segunda resultaría de eliminar, reagrupar o fusionar actividades comunes. La tercera y última fuente es la unificación de programas presupuestarios cuyos resultados esperados son similares, lo cual se puede lograr mediante la modificación de la programática de actividades y productos. Para muestra un botón: las oportunidades de mejoras de impacto del gasto en educación y salud son muy significativas, pues la relación entre los presupuestos ejecutados en esos sectores, los años de escolaridad y de vida esperada, puede disminuir mediante mejoras de los procesos que se ejecutan en los centros educativos y los hospitales públicos.

Segundo Tiro

El segundo componente del justo ajuste fiscal es la reducción de la evasión y la elusión, alcanzable mediante la aplicación estricta de la Tasa Efectiva de Tributación (TET), que es la relación entre el Impuesto Sobre la Renta (ISR) liquidado y los verdaderos ingresos por ventas, calculados a precios de mercado. Una empresa en marcha debería estar tributando un ISR al menos igual o semejante al promedio de los demás negocios operando en su misma actividad económica. Una empresa en particular puede estar sujeta a eventos o problemas específicos que determinen una renta neta equivalente a una TET menor al promedio de su actividad económica, e incluso, a presentar ingresos menores a sus gastos (declarando perdidas), lo cual podría estar totalmente justificado. Pero una empresa declarando perdidas permanentes, o tributando por debajo de la TET de su actividad durante varios años fiscales, debería ser sometida a un proceso de fiscalización orientado a determinar las causas de dichos resultados. Y ese proceso debería detonarse de manera automática, pues los sistemas pueden determinar cuándo las ventas declaradas podrían ser menores a las correspondientes a los precios de mercado.

Tercer Tiro

Una empresa que emite comprobantes fiscales, o que recibe pagos mediante tarjetas de crédito o débito, podría argumentar que temporalmente sus costos y gastos son mayores que el promedio de las demás empresas de su actividad económica, pero le sería muy difícil demostrar que sus ventas sean significativamente menores a las determinadas mediante una estimación que parta de los porcentajes promedios de ventas a consumidores finales, y de ventas en efectivo de su sector, y la comparación de lo declarado con los promedios de operaciones exentas del ITBIS de la actividad permite estimar cualquier evasión de este impuesto. No se puede partir del supuesto de que las normas serán cumplidas. Su cumplimiento debe ser monitoreado y supervisado, para lo que se requiere de proyectos que deben ser diseñados y ejecutados. La TET, los promedios de ventas en efectivo, a consumidores finales, de ventas exentas y gravadas, son variables que se pueden calcular o estimar con alto nivel de precisión. Para que el ajuste fiscal sea justo, este componente debería ser mucho mayor que el primero. 

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