FIGURAS DE ESTE MUNDO

Frida Kahlo

Pintora expresionista y surrealista, Frida Kahlo irradia un espíritu dulce y superior; un humanismo especial, pero está siempre marcada por el dolor y la enfermedad. Sufre serias dolencias a lo largo de su existencia. De muy pequeña padece poliomielitis, que le causa una cojera prematura, y cuando tiene dieciocho años, es víctima de un accidente, junto a su novio. 

El resultado del infortunado suceso son cuatro vertebras rotas, todo tipo de trastornos internos que le producen la esterilidad -un hierro le ha penetrado por la espalda y le ha salido por la vagina. 

Pero, como todo desastre, este tiene su compensación. De él nace Frida Kahlo, la pintora. Sobre su cama de convaleciente el padre coloca un espejo, para que ella pueda mirarse y entretenerse. El observarse a sí misma en toda su desgracia, le despierta las ganas de dibujar y surge el tema distintivo de toda su obra pictórica: Frida Kahlo vista a través del ojo crítico de Frida Kahlo. Su enfermedad se convierte, pues, en una etapa fecunda en que empieza a leer y a pintar profusamente.

La salud de Frida marcha de mal en peor, se suceden las operaciones. Y su único refugio es su arte. Pinta en esta época “Las dos Fridas”, “Autorretrato de Pelona”... Le amputan la pierna izquierda. Al año siguiente muere. La última frase de su diario es: “Espero alegre la salida... y espero no volver jamás”. Por este tremendo vivir humano se deduce que la tierra no es fin en sí misma. Pablo les recuerda a los cristianos que son extranjeros y peregrinos en este mundo: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20).

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