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Puntos de vista sábado, 13 de agosto de 2022

MIRANDO POR EL RETROVISOR

El termómetro de los clasificados y las redes sociales

  • El termómetro de los clasificados y las redes sociales
Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com

El director del Listín Diario, Miguel Franjul, reveló en una ocasión que el insigne periodista banilejo Rafael Herrera leía con especial interés los anuncios clasificados y los comerciales, porque entendía que detrás de esas ofertas se encontraban las claves de cómo marchaba la economía, de la misma manera en que los avisos de divorcios o matrimonios indicaban cómo se formaba o descomponía la familia dominicana.

El llamado director histórico del decano de la prensa nacional invitaba a los periodistas bajo su mando a hacer lo mismo.

Franjul desveló ese detalle durante unas palabras pronunciadas el 16 de diciembre de 2002 en el acto de designación de la biblioteca y una sala de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), recinto Santo Domingo, con el nombre de Herrera.

Si a don Rafael, quien falleció el 25 de noviembre de 1994, le hubiese tocado vivir esta etapa del ejercicio periodístico en el país, pienso que, además de los clasificados y la publicidad, pusiera especial atención a las redes sociales para tener un termómetro de cómo marcha la sociedad.

Ya he dicho en otras ocasiones que leo con mucho interés los comentarios de usuarios de las redes sociales a las noticias publicadas por los medios de comunicación, ya que es la mejor manera de aquilatar el diario vivir y la manera en que piensan los dominicanos.

Pero también en los últimos meses, claro con las limitaciones de tiempo debido a mis múltiples ocupaciones, saco tiempo para echar un vistazo a lo que se postea y comparte por internet.

Confieso que cada día me desalienta más la falta de humanidad y de empatía que predomina en el mundo virtual.

Alguien dirá que en el mundo real siempre ha existido, sí, totalmente de acuerdo, pero antes del concepto “aldea global” acuñado en los años 70 del siglo pasado por el educador y sociólogo de la comunicación canadiense, Marshall McLuhan, el ámbito de incidencia de ese deterioro moral era muy reducido y menos viral.

Lo traigo a colación porque me causó estupor la semana pasada, al punto de no soportar verlo, un vídeo compartido en redes sociales donde una persona le atraganta un plátano verde crudo, con todo y cáscara, a una persona que sorprendió robando ese producto en su finca.   

En los comentarios, una gran cantidad de usuarios expresaban su satisfacción por este acto de barbarie, motivados porque –hay que reconocerlo- existe casi una indignación y rabia colectiva contra delincuentes dispuestos incluso hasta a matar para despojar a ciudadanos indefensos de sus bienes.

Las autoridades encargadas de enfrentar la delincuencia y del ámbito judicial tienen una elevada cuota de responsabilidad por esas reacciones, debido a la falta de una política anticrimen efectiva y de condenas reparadoras.

Eso provocó que usuarios de redes sociales celebraran también la semana pasada el asesinato de un hombre de 27 años, a apenas horas de salir de la cárcel. La nota publicada tenía el detalle de que el joven solo cumplió cinco años de su condena por un crimen.   

Así como don Rafael Herrera leía clasificados e invitaba a los periodistas a hacerlo, sugiero al presidente Luis Abinader y sus funcionarios, a autoridades judiciales, líderes religiosos y comunitarios, dirigentes de gremios profesionales, educadores, profesionales de la conducta, padres de familia, en fin, todo el que de una manera u otra incida con su accionar en el comportamiento humano, a palpar con especial atención en las redes sociales el elevado grado de descomposición en la sociedad dominicana.

Hace falta una evaluación social en ese sentido. Y a partir de esos resultados enfocarnos en promover mucho más una vida centrada en la empatía, los principios y los valores.

Porque no todo está perdido. En esas mismas redes sociales vi también la semana pasada un vídeo que me llenó de optimismo, al punto de observarlo varias veces.

Ocurrió durante un partido de béisbol de pequeñas ligas en Waco, Texas, Estados Unidos.

El picher Kaiden Shelton se enfrentaba al bateador Isaiah Jarvis, a quien dejó aturdido con un lanzamiento que se le escapó y se estrelló contra el casco protector.

Jarvis cayó al suelo sujetándose la cabeza mientras Shelton miraba desde el montículo abrumado y llorando por lo sucedido.

Luego de que Jarvis pudo caminar, se acercó al montículo, abrazó a Shelton, lo consoló y le dijo: “Oye, lo estás haciendo muy bien. Vamos”.

El gesto de ambos niños provocó una gran ovación del público presente en el estadio y las reacciones de usuarios de redes sociales sobre el vídeo compartido fueron de reconocimiento por ese ejemplo de empatía.

Franjul dijo en otra ocasión sobre don Rafael Herrera que era un promotor del amor al prójimo, un faro de orientación ante los desafíos de nuestra nación y un perenne preocupado por el bien común.

Creo que todo eso que cultivó, en parte debido a su interés especial por los clasificados, se agigantaría en este tiempo de vidas tan viralizadas.

Y al parecer nuestras autoridades ni ven clasificados ni siguen redes sociales. Eso explica la indiferencia ante tanto deterioro moral y declive en valores.