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Puntos de vista lunes, 16 de mayo de 2022

QUO VADIS

Choques externos e inflación

  • Choques externos e inflación
Miguel Reyes Sánchez

Como un efecto adicional de la pandemia del Covid-19, que a la fecha ha provocado más de 6.2 millones de muertes en el mundo, se ha producido un significativo aumento de la inflación global, es decir, un incremento generalizado en los precios de los bienes y servicios que se ha propagado, encareciendo el costo de la vida en la mayoría de naciones.

Justo cuando la crisis sanitaria del coronavirus comenzaba a disiparse ocurre la invasión de Rusia a Ucrania, lo que ha constituido un nuevo choque inflacionario, añadiendo más leña al fuego, acelerando el aumento de los precios del petróleo e hidrocarburos y de las materias primas básicas para la producción como maíz, trigo, cebada, sorgo y soya, además de los fertilizantes.

Las disrupciones en las cadenas de producción y suministro a nivel global, además del alza notable en el costo de los fletes marítimos, han encarecido el comercio internacional de bienes, traduciéndose en presiones adicionales sobre los precios. 

Como vemos estos elementos no tienen relación directa con las decisiones de política económica por parte de las autoridades monetarias y fiscales, pues tienen una alta ponderación de variables que están fuera de su control.

Las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) señalan que en el 2022 la inflación de las economías avanzadas promediará un 5.7% y 8.7% en las economías emergentes, más altas que lo estimado por el organismo en enero, como consecuencia del choque adicional que ha significado el referido conflicto bélico.

En Estados Unidos de América, la inflación interanual se ubicó en 8.3%, en torno a su nivel más alto de los últimos 40 años, mientras que en la Zona Euro se encuentra en 7.5 %, siendo la tasa más elevada desde la creación del euro como moneda. En el caso de América Latina, la mayoría de los países exhiben niveles de inflación superiores a las metas establecidas por los bancos centrales.

Como es natural, ante el repunte inflacionario y para evitar que las expectativas de inflación de mediano y largo plazo de los agentes económicos se vean afectadas, los bancos centrales a nivel internacional están incrementando las tasas de interés de referencia de política monetaria y retirando gradualmente los estímulos monetarios provistos en el periodo de la pandemia.

En el caso dominicano, el Banco Central ha implementado medidas para la normalización monetaria que incluyen un aumento acumulado de 250 puntos básicos en la tasa de política monetaria y una reducción de la liquidez del sistema financiero. Asimismo, el Gobierno ha congelado temporalmente el precio de los hidrocarburos, además de implementar otras iniciativas para mitigar el impacto inflacionario en la población más vulnerable.

Definitivamente, la pandemia y el nuevo choque del conflicto bélico ha dejado secuelas importantes en el orden económico. Estamos viviendo momentos difíciles, que llaman al compromiso conjunto del sector público y el sector privado, para frenar la escalada alcista de los precios y poder doblegar, más temprano que tarde, con un esfuerzo colectivo este flagelo que nos afecta a todos. En ese sentido, como recientemente fuera señalado por la misión del FMI, la República Dominicana ha demostrado una gran resiliencia para recuperarse ante los diferentes choques que ha enfrentado. Esta no será la excepción.