COLABORACIÓN
Veinte años no es nada
El desarrollo del mercado de valores en la República Dominicana ha sido lento pero sostenido, ya que, en principio, este constituye un reflejo de la economía real. Un mercado eficiente contribuye a canalizar los excedentes de ahorro hacia las necesidades de inversión que tienen las empresas, y así se genera más crecimiento en un círculo virtuoso.
Desde el año 2000 los esfuerzos de regulación del Estado dominicano han sido notables, y cada ley o reglamento ha venido a actualizar o superar el precedente, siendo complementado este proceso normativo mediante el ejercicio de la potestad reglamentaria del Consejo Nacional del Mercado de Valores y la Superintendencia del Mercado de Valores.
A nivel de diseño teórico, se esperaba que la demanda constante y creciente de instrumentos de inversión por parte de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs), en los cuales estas pudieran colocar el ahorro captado de los trabajadores, contribuiría a acelerar su desarrollo, y que cada vez más empresas acudirían al mercado de valores en busca de financiamiento blando y de largo plazo; en la práctica esto no ocurrió a la velocidad deseada y, al día de hoy, el Estado sigue siendo el mayor emisor (diferenciado) de valores. Esto puede explicarse de muchas formas, ya sea por las restricciones propias del marco normativo, los elevados niveles de transparencia requeridos a las empresas, el marco cultural referencial, bajos niveles de especialización, pocos incentivos fiscales, contextos macroeconómicos adversos, etc.
Ello explica que hasta 2022 el mercado solo ofreciera valores de renta fija como instrumentos por antonomasia (públicos o privados) y que el sueño de contar en el país con un mercado de renta variable, en el cual se pudieran transar acciones que otorgaran a sus tenedores participación, derechos y utilidades de las compañías, constituyera un aspiracional.
De ahí que constituye un hito de especial relevancia la primera oferta pública de acciones en el mercado de valores dominicano realizada por la empresa César Iglesias el pasado 07 de abril, porque emitir acciones no es solo financiarse a bajo costo, es también abrir el capital y democratizarlo, ampliar el horizonte de inversión y permitir que los ciudadanos puedan ser parte del proceso productivo y de generación de riquezas.
La senda ha sido abierta, queda mucho camino por recorrer todavía para poder contar en el país con un mercado robusto y eficiente, pero el marco jurídico es confiable y moderno… además, nunca se llega tarde si se llega a tiempo .

