COLABORACIÓN

Viceministro: ¿Cuál es el objetivo?

Avatar del Listín Diario
ARTURO LÓPEZ VALERIOSanto Domingo

La transformación digital efectiva de­pende de un idio­ma compartido. Debemos homo­logar el lenguaje de la transfor­mación digital local.

Las empresas de todo el mundo están adoptando la transformación digital –el uso de capacidades tecnológi­cas nuevas o ya existentes, co­mo medio para trabajar mejor con sus clientes, distanciarse (o mantenerse al día) de sus com­petidores y conectar varios as­pectos de sus negocios.

Los gobiernos se han unido a la tendencia. Pero para tener éxito en este empeño, o incluso simplemente para aprovechar al máximo su tecnología, deben librarse de una pesada carga: deuda técnica.

En pocas palabras, la deuda técnica se produce cuando se selecciona una solución imper­fecta a corto plazo que requeri­rá una solución más sustancial más adelante, e incluye siste­mas dispares, software adicio­nal para adaptarlos y esfuerzo adicional para solucionarlos.

Este es es el reto del gobierno de la República Dominicana.

Como parte de la Convoca­toria Presidencial de Diálogo por las Reformas para el Forta­lecimiento Institucional y Ges­tión Eficiente del Estado, parti­cipamos en la segunda reunión de trabajo de la Mesa Temática sobre Transformación Digital. Asistimos en representación del CESSD (Consejo Económico y Social de Santo Domingo), del cual Cámara TIC es un aliado en materia de política transversal de tecnología.

Hemos sido testigos de la evolución de la Agenda Digital 2030, documento que fue pre­sentado al pleno del CES por el viceministro de Agenda Digital, Jose David Montilla. Luego de su alocución, la coordinación de la mesa habilitó un bloque de comentarios a cargo de las or­ganizaciones convocadas por el CES (Consejo Económico y So­cial) acerca de la estrategia pro­puesta por el gobierno.

Puedo decir que la Agenda Digital 2030 es un documento amplio y ambicioso –definido de esta manera por los partidos políticos de oposición presen­tes, definición que no deja de ser verdadera y coloca al mismo tiempo un peso adicional pa­ra su cumplimiento: la gober­nanza. En materia de transfor­mación digital, la gobernanza se establece con el objetivo. Por tanto, aprovechamos pa­ra preguntar al viceministro Montilla: ¿cuál es el objetivo de la Agenda Digital? “Para la Agenda la prioridad es ciuda­dano en el centro: interope­rabilidad, identidad digital y ventanillas únicas”, respondió el viceministro.

El objetivo es claro, pero es importante aprovechar la co­yuntura del diálogo para esta­blecer lo siguiente:

Nos estamos embarcando como país en una transforma­ción digital, teniendo en cuenta las barreras lingüísticas que cre­cen entre los actores clave son un problema. Tenemos el reto en el diálogo en el CES de ho­mologar el lenguaje para que el sector social pueda participar en igualdad de condiciones con el sector técnico.

El desafío para esta versión de la "agenda" será aplicar el objetivo: colocar al ciudadano en el centro y escucharlo. Es la carga de esta responsabilidad que definirá a la presente administración. Las pasadas versiones no escucharon al ciudadano, siguieron su plan generando como resultado una deuda técnica.

La deuda técnica crece a medida que los ministerios y entidades adoptan un lenguaje burocrático cada vez más dispar e incorporan ese lenguaje en sus sistemas. Para reducirlo, las organizaciones —centralizadas y descentralizadas– deben establecer y adherirse rigurosamente a un lenguaje común pequeño y bien pensado.

El secreto para resolver el conflicto radica en reconocer y aclarar los conceptos subyacentes como personas, organizaciones y roles.

Al planificar la transformación digital de una nación, es fácil distraerse con la nueva tecnología que necesitará. Los proveedores vuelan como buitres. Pero no olvidemos que el objetivo es hacer más con los datos que tenemos, y eso no puede suceder a menos que todos sus datos hablen el mismo idioma, el idioma del ciudadano.

Tags relacionados