UN MOMENTO

Vocación de médico

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Mons. Ramón Benito de la Rosa y CarpioSanto Domingo

Han coincidido en Santiago y en el país las muertes de monseñor Agripino y la del doctor Luis Enrique Canti­sano. Nosotros, al despedir a “Quique”, como se le decía popularmen­te, despedimos a un médico con vocación.

Hoy día se habla de que muchos médicos no tienen vocación, porque no sirven a los de­más, no atienden a los enfermos, ejercen la profesión para buscar dinero. Emerge pues es­ta figura, la del doctor Cantisano, que pasará a la historia dominicana como testimonio de un hombre que se dedicó a los enfermos. Por eso es que recordamos a los médicos antiguos: a Hipó­crates, por ejemplo, de hace más de 2000 años, antes de Cristo. Y lo recordamos porque estuvo al servicio de los enfermos. Al despedir a Qui­que Cantisano, no despedimos solamente a un hombre común, sino que nos dejó el testimonio de lo que es la vocación de los médicos. Los que se alejen de esta vocación tendrán que volver a ella. Hasta luego “Quique”, tu ejemplo seguirá hablando hoy a las generaciones futuras.

Hasta mañana si Dios, usted y yo lo queremos.

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