EN LA DIANA

Absorción choque externo

Primer Tiro La magnitud e in­tensidad del cho­que inflacionario y petrolero han au­mentado, y ya es generalmente aceptado que este se prolongará mucho mas allá de lo inicialmente previsto. En la ultima entrega se repetía y se reiteraba que para mitigar los riesgos del crecimiento de la deuda publica total, y para mantener anclada las expecta­tivas inflacionarias y devalua­torias, se requería de un signi­ficativo aumento de la Tasa de Política Monetaria (TPM). Con el nuevo incremento de 50 PB decidido hace dos días, la política monetaria se colo­ca en una posición netamen­te restrictiva con relación a la existente en la pre pandemia. La pregunta es si ahora la TPM tiene el nivel necesario para absorber el choque externo y frenar las expectativas inflacio­narias y devaluatorias, y para que al mismo tiempo se pue­dan obtener los recursos nece­sarios para financiar los nue­vos y mayores déficits internos y externos. Si la magnitud e in­tensidad del fenómeno no au­mentan, se podría defender la hipótesis de que el nivel actual de la TPM es suficiente para al­canzar tales objetivos.

Segundo Tiro Aunque la fuerte recuperación del crecimiento y de los ingresos tributarios lograda en el pasado año 2021 es la primera condi­cion necesaria (pero nunca ja­más suficiente) para absorber el choque externo de este 2022, la gran tarea es asimilar su impacto total de manera optima, lo que implica minimizar el costo del daño en términos de crecimien­to de la economía y de aumen­to del déficit fiscal. El Plan o Pro­grama macroeconómico para el año en curso debe contener como primer punto el manteni­miento de la calificación crediti­cia, lo que es condición necesaria para asegurar el financiamien­to del presupuesto que debería ser reformulado en el segundo trimestre del año, e incluir en el mismo una reducción del creci­miento a un 4.5%, y un aumen­to en el precio promedio del pe­tróleo y del tipo de cambio. Una mayor flexibilidad cambiaria no es solo necesaria para absorber el choque, sino también para mantener un alto nivel de reser­vas internacionales. Un segundo punto a incluir es el programa de Reformas Estructurales, enfati­zando el objetivo de aumentar la competitividad sistémica y la sostenibilidad de la deuda publi­ca total.

Tercer Tiro Un tercer elemento es el de las reformas complementarias de corto plazo que mitigan riesgos y aumentan la capacidad de ab­sorción. Aquí se incluye la nece­saria e impostergable reforma para la unificación de la políti­ca de emisión de deuda publi­ca, cuyo objetivo sería tener una sola curva de rendimiento para el total de la deuda publica, con el Banco Central emitiendo en el corto plazo, y el Ministerio de Hacienda en el mediano y largo plazo. La reformulación del Pre­supuesto y la revisión de las po­líticas macroeconómicas del año en curso también debe incluir la promoción de la Inversión Ex­tranjera Directa en proyectos de alto impacto, usando intensa­mente la figura del Fideicomiso en Alianzas publico/privadas, en las que Estado aporta acti­vos que en la actualidad no ge­neran ningún flujo de efectivo, e incluir también la promoción y el apoyo al turismo y el sector agropecuario, y no solo por sus características de alto encadena­miento e impacto multiplicador, sino también porque contribu­yen a mitigar el choque exter­no generando divisas y restan­do presión inflacionaria sobre el renglón de alimentos y bebidas.

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