IDEANDO

Salón de los inmortales en Pimentel

El jueves 23 de diciembre del año pasado hu­biera cumpli­do 90 años de edad el poeta y novelista pi­menteleño Francisco Nolas­co Cordero (El Vate).

Posiblemente solo sus ami­gos más íntimos y sus familia­res recordaron esa efemérides en nuestra comunidad.

Los pueblos pequeños tie­nen memorias pequeñas.

Más fácil recuerdan a un bachatero plebe o un dem­bocero impúdico que a una persona con este tipo de in­clinación cultural.

Ese es el precio que se pa­ga cuando los valores huma­nos no tienen un orden y un rigor valorativo. Impulsado por esa realidad y esa des­memoria pueblerina de hoy, y posiblemente de maña­na, me surge la idea de que se pueda preservar un espa­cio físico en el ayuntamiento de Pimentel –o en cualquier otro lugar público del pue­blo- donde se pueda erigir un salón de inmortales de Pimentel. Un espacio donde se honre la memoria de los mejores deportistas, escrito­res, músicos, intelectuales, profesionales, en fin, la gen­te con mayor mérito de la comunidad, a fin de que se hagan eternos en la memo­ria de nuestro pueblo. Gente que se ganó con sus hazañas un espacio en la inmortali­dad. Se pondrían allí sus lo­gros y su foto para que ni el tiempo los borre.

Aspiro a perpetuar el top of mind de nuestros más conspicuos compueblanos. De esas figuras que levanta­ron con sus hechos el orgullo local, pero al mismo tiempo les haríamos un reconoci­miento eterno a sus hazañas y a sus nombres.

Para que la indiferencia no calcoma la memoria de nues­tra gente y el tiempo sepul­te eternamente a nuestras grandes figuras. La idea es válida y aplicable a cualquier comunidad del país.

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