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Puntos de vista sábado, 15 de enero de 2022

MIRANDO POR EL RETROVISOR

Cuidemos y respetemos a los maestros

  • Cuidemos y respetemos a los maestros
Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com

Leí la semana pasada numerosos comentarios de usuarios de las redes sociales pidiendo al Gobierno no pagar sus salarios a los educadores que se han resistido a impartir clases presenciales por temor a la actual ola de contagios de Covid-19.

Si se hubiese quedado en esa petición no fuera nada, pero muchos acompañaron sus reclamos de negarles sus sueldos con insultos y  calificativos groseros, paradojas de la vida, contra los encargados de educar e inculcar valores a  sus hijos, uno de ellos el respeto.

En mi vida de estudiante de la primaria, intermedia y bachillerato –así les llamaban a los distintos niveles- el maestro era un ente admirado,  respetado y valorado por la sociedad, porque siempre ha sido el complemento idóneo de la educación que reciben niños y adolescentes en el hogar.

Tan valorado era el rol del educador que cuando un estudiante llegaba a la casa con una queja sobre su maestro, en lugar de los padres ir a increparle y reclamarle por la reprimenda al niño, niña o adolescente, les advertían a sus hijos que era intolerable cualquier falta de respeto contra el profesor, quien tenía toda la autoridad para corregirlos.

Esa era la razón principal de que cuando el profesor entraba al aula, los estudiantes asumían una actitud de veneración y disciplina.

Eso ha cambiado.  En esas mismas redes sociales donde despotrican contra los educadores por cuidar su salud, han sido colgados vídeos de estudiantes insultando y hasta agrediendo a educadores en un lugar tan sagrado como el aula.

Muchos padres pudieron aquilatar al principio de esta pandemia el esforzado trabajo de los educadores, cuando tuvieron que asumir parte de ese rol en las casas debido a las clases a distancia.

Y los educadores no se han negado a impartir docencia en medio de esta ola de contagios, solo han pedido retomar la enseñanza virtual hasta que se contenga este nuevo ímpetu del virus debido principalmente  a la contagiosa variante ómicron.

No solo aquí hay discrepancias por las políticas de reapertura de la docencia. En Chicago, Estados Unidos, el tercer distrito escolar público del país canceló las clases durante varios días por el enfrentamiento entre profesores y autoridades educativas debido a la decisión de mantener las escuelas abiertas en pleno repunte de la variante ómicron.

La respuesta del presidente de EEUU, Joe Biden, ha sido incrementar el respaldo federal a las pruebas de detección del coronavirus en las escuelas, con el suministro de cinco millones de tests rápidos e igual cantidad de pruebas PCR de laboratorio, a fin de promover la reapertura segura de los centros educativos.

Una política similar podría aplicarse en el país para garantizar un retorno seguro a las clases presenciales y evitar contagios entre el personal docente, que igual terminarían afectando el presente año lectivo.

Ya muchas empresas están padeciendo un ausentismo laboral que también podría darse en el sector educativo con alumnos y educadores.

Los maestros no son máquinas, son seres humanos con temores como cualquier persona a contagiarse o llevar el virus y hasta la muerte a sus hogares, donde tienen también familiares vulnerables.  

Cuidemos a los maestros, mejorando cada día más su ambiente laboral y reconociendo sus aportes a la educación del país, uno de los servicios más valiosos que puede recibir cualquier ser humano.

Ese personal necesita más apoyo emocional y económico, así como programas de capacitación para mejorar sus competencias, en lugar de pensar en quitarle los beneficios a que tienen derecho por garantizar la educación de la sociedad, sin poner en riesgo sus propias vidas.

Pero igual mostremos respeto a quienes han dedicado sus vidas a forjar ciudadanos, como soñó el educador puertorriqueño Eugenio María de Hostos,  ejemplares, completos y comprometidos con los grandes anhelos de la nación.


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