CARGIOLOGÍA PARA TODOS

Consumo de sal e hipertensión 2

Ernesto Díaz Álvarez

 Hay estudios que plantean que reduciendo el consumo de sal por debajo de 5 grs. diarios (1 cucharadita de café) se reduce el riesgo de sufrir un accidente cerebro-vascular en un 24%, y de padecer en­fermedad coronaria en un 18%.

Se ha demostrado que un alto consumo de sal, un bajo consumo de frutas y vegeta­les, obesidad, ingesta nociva de alcohol y fal­ta de ejercicio físico regular, son condiciones que favorecen el desarrollo de hipertensión arterial.

Como medidas preventivas de las en­fermedades cardiovasculares relacionadas con la hipertensión arterial, la reducción del consumo de sal debe ser la prioridad no.1, siendo el objetivo lograr un consumo de sal de 5 grs. por día, para el 2015 y de 3 grs. para el 2025.

¿Cómo evitar un consumo excesivo de sal?

Es difícil acostumbrar el paladar, se requie­re de varias semanas para lograrlo pero sí se puede.

Hagamos de nuestra mesa el lugar car­diosaludable que todos queremos, cero caldo de pollo (sopita) y “el salero al zafacón”.

Una publicación de la Revista Médica Bri­tish (Inglaterra) expresa que la reducción en la ingesta de sal disminuye el riesgo de desa­rrollar una enfermedad cardiovascular en un 25% y en un 20% las muertes por esta dolen­cia.Numerosas modificaciones de cambios en el estilo de vida han demostrado su utilidad en disminuir los niveles de presión arterial y, muy especialmente, aquellas relacionadas con la dieta.

El elevado consumo de sal y la falta de in­formación sobre el contenido de sal de los ali­mentos de consumo básico, ponen en riesgo su salud y favorecen una falta de control de su presión y de complicaciones, tales como: Infarto al Miocardio, Ataque Cerebral, Insufi­ciencia Renal, Discapacidad y Muerte.

La forma más fácil y económica de contro­lar la presión arterial es a través de la educa­ción nutricional. Para su orientación presen­tamos una lista de los alimentos de consumo habitual ricos en sal y no recomendados:

• Embutidos • Alimentos Enlatados

• Alimentos Pre-cocidos • Cerdo

• Vísceras • Arenque • Bacalao • Conservas

• Ahumados y Salazones • Mariscos y Crus­táceos • Leche en polvo y Condensada

• Quesos Curados • Pan Comercial

• Salsas y Condimentos

• Gaseosas y Agua con gas

La reducción del consumo de sal en la pobla­ción es una de las medidas más costo-eficaces para la salud pública. Puede reducir las tasas de una serie de enfermedades crónicas. Las intervenciones poblacionales también pue­den distribuir los beneficios de la presión arte­rial saludable de manera equitativa.