ORLANDO DICE...

¿Quiénes animarán esas huestes?

Orlando Gil

La política – según lo que se va viendo – se traslada a Estados Unidos, en particular a los lugares donde se asienta el mayor número de dominicanos.

Nueva York y Nueva Jersey.

El dominio del presidente de la República alcanza enclaves de ultramar, y sin ninguna duda, una de las provincias más grandes es Washington Height.

Justo dar aliento y llevar la mano amiga del gobierno a comunidades del exterior que aportan tanto a la economía. Las remesas es uno de los renglones más importantes, y eso se advierte como nunca durante la pandemia, pues sorprendentemente crecen.

El viaje no propiamente para rendir tributo de admiración y reconocimiento, sino para asistir a la reunión anual de Naciones Unidas. Conveniente fue aprovechar la ocasión.

Nueva York, o la diáspora en sentido general, no solo tiene importancia económica, cultural. También política.

Después que se instituyó el voto en el exterior, influye en el balance electoral, y cómo se van desarrollando las cosas, llegará un día en que habrá que esperar sus resultados para determinar el ganador de los comicios nacionales.

Se impone, por tanto, pasarle la mano, darle cariño, y hacer todo cuanto haya que hacer para tener esos núcleos del electorado a favor.

Así que siempre, y en cada visita, el huevo político, de gobierno u oposición, querrá sal. No solo va el mandatario, también los aspirantes de otros partidos.

Situación que ahora es de riesgo, pues el ánimo de los dominicanos no siempre es anuente, sino disidente. Fácil para la protesta o cobrar deudas pendientes. El peledeísta que vaya por estos días debe anímicamente prepararse, pues le tocará desplante, rechifla, como pudieron comprobar Abel Martínez y Francisco Domínguez.

Una circunstancia amarga, pues no puede hacerse campaña política aquí, sin tocar las puertas de la gran urbe, sin andar por sus calles y conversar con su gente. En cualquier esquina le hacen una, y como es ruidosa, se avergüenza al más cara dura. Esa no la despinta nadie, y lo mejor es afrontarla, no huir, y salir de esa como mejor se pueda. ¿Quiénes animarán esas huestes?