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Puntos de vista miércoles, 15 de septiembre de 2021

COLABORACIÓN

Operación Falcón y los nidos de víboras

Edgar Lantigua

La operación Falcón, ha sacudido los cimientos de la sociedad dominicana en su conjunto, en una trama más digna de la cinematografía que de la realidad, envolviendo en su libreto, la droga, la política y los males de la sociedad actual.

El nombre, si no se refiere a un apellido, nos remite al ave rapaz conocida en inglés como falcon y que en español es halcón, lo que hace suponer que el nombre vino de fuera, quizás de los terrenos de la DEA, cuya participación en los operativos ha sido conocida, lo que, en modo alguno resta méritos a la valiente actuación del Ministerio Público y las autoridades locales.

Y claro el halcón nos remite a obras emblemáticas como el Halcón Maltés, la novela de Dashiel Hammet (The Maltese Falcon) convertida en película protagonizada por el mítico actor, Humphrey Bogart, en el papel del detective San Spade, en 1941.

Desde que comenzaron a conocerse los detalles de la operación el país ha contemplado horrorizado, elementos que inquietan a todos, la participación de un diputado intentando sustraer de la persecución a un funcionario del gobierno identificado como uno de los cabecillas de esa red, la pasmosa revelación de que la campaña de un diputado fue financiada en su totalidad por la cabeza de este grupo, la incautación de miles de millones de pesos, dólares, relojes y joyas, etc.

Pero, sobre todo, la operación revela el nivel, la profundidad, de los nexos entre el narcotráfico y la política dominicana, en particular sus vínculos con legisladores actuales.

El hecho de que al menos 5 diputados del gobernante Partido Revolucionario Moderno, PRM, hayan sido vinculados de un modo u otro a ilícitos como el tráfico de drogas y el lavado de activos, incluso uno de ellos detenido al llegar a los Estados Unidos, es para alarmarse.

 El Listín Diario ha expuesto con claridad meridiana esta situación que deben enfrentar los partidos políticos de una vez y por todas en el editorial Nido de Víboras, de su edición del viernes 10 de septiembre:

“Los partidos están obligados a esta irrenunciable catarsis”.

 “Deben impedir y repudiar a los personajes sospechosos o cuestionados que financian sus actividades con dinero sucio y dejar de hacerse los desentendidos o inocentes frente a esta creciente penetración dañina que los desacredita y los debilita”. Indica.

Si saludable es la clara determinación del presidente Luis Abinader de seguir apoyando de manera firme las acciones del Ministerio Público, de la DNCD y demás organismos, no puede decirse lo mismo del resto del espectro político.

El PLD alega que había advertido la presencia de estos narcos en la boleta oficial, pero el balance de su gestión en el combate a este flagelo queda visto que no estuvo a la altura de las expectativas nacionales.

El PRM ha emitido un comunicado respaldando estas acciones, es saludable, pero habría que decir como en la canción de Franco de Vita, “No basta”, esto así porque siendo esa organización la que más figuras tiene envueltas, hasta el momento, en las patas de los caballos, lo razonable era esperar que en su comunicado se anunciaran igualmente sanciones disciplinarias para quienes se ven envueltos estos hechos y una petición de perdón por no tener los controles necesarios para que tantos lleguen a posiciones electivas.

Tampoco es suficiente argumentar que esas redes crecieron en gestiones pasadas y que ahora se están persiguiendo, cuando el mayor pecado es el nivel de infiltración en las esferas del partido en el poder.

Se puede argumentar y, es cierto, que es un problema que afecta a todos los partidos, todos los cuales deben reaccionar con igual firmeza en el esfuerzo por cerrar las brechas para la infiltración de estos elementos, porque todos, sin excepción, han estado haciéndose de la vista gorda con la presencia de figuras del narcotráfico en sus filas, todo el mundo sabe en los pueblos, quien es quien y todos los partidos tienen sus equipos de seguridad y su gente de información y caliesaje.

El momento no solo amerita todo el respaldo de la sociedad al presidente, al Ministerio Público a la DNCD y todos los que intervienen en estas operaciones, sino que obliga, de una vez y por todas a la clase política a “desgarrapatizar”, sus membresías y sus representantes, nunca como ahora, el término fue más necesario.


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