EN LA DIANA

Reformas-competitividad-sostenibilidad

Rolando Reyes

 Primer Tiro
L
as doce reformas anunciadas por el Presidente Abi­nader acaban de iniciar su debido proceso de discusión y deba­te. Su secuencia, prioridad y orden de ejecución, así como sus impactos en la Competiti­vidad y la Sostenibilidad Fis­cal, deberían ser los tres gran­des objetos de la discusión y el análisis que acaba de empezar. Si cada una de las reformas se debate y se analiza individual­mente, o si se deben agrupar y priorizar en función de su ur­gencia e impacto, debe ser el primer punto a decidir. Un tra­tamiento una a una es sencilla­mente inviable, aunque todas son necesarias para alcanzar el imprescindible aumento de la competitividad de la econo­mía dominicana. La probabili­dad de una parada súbita en la demanda de deuda pública, o de un desbordamiento del cos­to de su refinanciamiento, son dos riesgos que indican que se deberían priorizar las reformas con impactos a corto plazo en la situación de las finanzas pú­blicas: Fiscal y Sector Eléctrico.

Segundo Tiro
Un segundo grupo podría de­finirse en función de aquellas reformas que tienen incidencia simultanea y a mediano plazo en la competitividad y la sos­tenibilidad fiscal: Mejoras en el impacto del gasto del 4% del PIB en Educación, Refor­ma del Sector Salud y la Segu­ridad Social, Sector Transpor­te, Sector Agua, y la necesaria y también imprescindible Refor­ma Laboral. En el tercer grupo estarían las reformas con alto impacto en Modernización del Estado, la seguridad y la Insti­tucionalidad: La Transforma­ción Digital, la Reforma a la Policía Nacional y la Reforma para la mejora de la Transpa­rencia y la Rendición de Cuen­tas. Agrupar a los actores en comisiones y subcomisiones, según los criterios anteriores, intereses y competencias, cu­yas conclusiones y recomenda­ciones sean luego sometidas a plenarias, es factible y necesa­rio. La Fiscal y la Eléctrica son las más difíciles de todas las re­formas. Muchos tratarán de esquivarla, y otros, para quie­nes no existen las amenazas, las vulnerabilidades y la expo­sición de las finanzas publicas a los riesgos internos y exter­nos, las rechazarán o pedirán su posposición.

Tercer Tiro
Si los criterios de priorización presentados más arriba son válidos, entonces los conteni­dos y la agenda a seguir para la aprobación de la Reforma Fiscal y del Sector Eléctri­co son los puntos de partida, los cuales deberían ocupar, y preocupar, a los analistas de los ministerios de las res­pectivas áreas del Gobierno, quienes deben hacer pro­puestas al respecto. Aunque hay que reconocer que el Go­bierno, a través del Ministe­rio de Hacienda, ha logrado posponer una parte del ries­go de refinanciamiento de la Deuda del Sector Publico No Financiero mediante la ex­tensión de los plazos de ven­cimientos, el mismo es poco significativo cuando se toma en cuenta el total de los ven­cimientos, de toda la deuda pública, de los próximos tres años. Pero parece que se ha perdido de vista que el ries­go de refinanciamiento es si­multaneo al riesgo de tasa de interés: A menor posibilidad de nuevos préstamos, ma­yor tasa de interés. Quienes creen que es posible pospo­ner las Reformas necesarias para la Sostenibilidasd de las Finanzas Públicas, simple­mente no toman en cuenta los componentes de la Ecua­ción Fundamental de Ries­go: Vulnerabilidad, Amena­za, Exposición. Lo urgente, lo importante, y lo imprescindi­ble se encuentran, convergen en un solo punto tridimensio­nal, para el que Covey no tie­ne un cuadrante.