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Puntos de vista martes, 22 de junio de 2021

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Napoleón quería paz para armar la guerra

  • Napoleón quería paz para armar la guerra
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

 Junto a Sièyes y las ba­yonetas de su herma­no Lucien, Napoleón participó en un gol­pe de estado contra el Directorio. Del 9 al 10 de noviembre (18 Brumario) 1799, Francia pasó a ser un consulado. Napoleón iden­tificó el enemigo a derrotar: Inglaterra, cuya flota man­dada por Nelson lo humilló en Aboukir, Egipto. Pero para invadir Inglaterra necesitaba dinero y paz.

La liquidez esperaba resol­verla enviando una expedi­ción a Haití, al mando de su cuñado, el General Leclerc con unos 30,000 soldados. Pensaba someter de nuevo al yugo de la esclavitud a los re­beldes y hacerse de un capi­tal vendiendo azúcar. Para el 1803 la expedición había fra­casado, haitianos desespera­dos, machetes y mosquitos derrotaron a los franceses. El capital que necesitaba lo ad­quirió vendiendo la Luisia­na, los 2, 155,500 kilómetros cuadrados de la margen oc­cidental del Misisipi, que hoy ocupan quince Estados de la Unión. México ganó un nue­vo vecino, los Estados Uni­dos, que tenía la boca abierta y se tragó un tercio de su te­rritorio en 1848.

La paz externa la consi­guió con sendos tratados: uno con Austria (Luneville, 1801) y otro con Inglaterra (Amiens, 182). Dentro de Francia, amnistió a los pre­sos de la heroica Vendée ca­tólica (1800) e instruyó al embajador francés en Roma: inicie negociaciones con Pío VII como si el papa dispu­siera de “200,000 bayone­tas”. Napoleón y el papa ca­minaban el filo de la navaja. Los monarcas de Europa, la jerarquía constitucional, los obispos legítimos, los fran­ceses revolucionarios y con­servadores aborrecían ese entendimiento. A finales de 1801 firmaron un concor­dato, que muy pronto Napo­león modificó. Para firmarlo, Pío VII pidió que dimitieran 85 obispos franceses de los cuales 48 aceptaron y 37 se mantuvieron recalcitrantes (O’Malley, 2011: 263). To­dos acabaron sustituidos. “Jamás se había visto en la Iglesia de Dios un acto seme­jante de la plenitud de poder del Papa” (Villoslada y otros, 2005, BAC, 394).

Como si fuera un tirano a lo siglo XX, luego de con­trolar la opinión pública y el sistema electoral, Napoleón fue electo Cónsul Vitalicio en 1802 y con otro plebisci­to, emperador en 1804. Des­oyendo a los cardenales, Pío VII viajó a coronarlo. Napo­león lo hizo esperar una ho­ra, luego le espetó: --su cle­ro francés es ignorante--. Pío VII: -- una buona parte--.

El autor es Profesor
Asociado de la PUCMM