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Puntos de vista sábado, 29 de mayo de 2021

ORLANDO DICE...

Singularidades

 Cuentan que en los cam­pos más apar­tados, cuando alguien viaja a la capital, dice que va para Ciudad Trujillo, y se cumplen sesenta años de la decapita­ción de la Tiranía.

Todavía aparece gente que no se sabe que el hom­bre fue a la luna, y hasta los chinos, con los ojos chiqui­tos, vieron el lado oscuro.

No debe extrañar, por tan­to, que haya dominicanos que no sepan que las eleccio­nes pasaron, y mantienen el frenesí de entonces, como si nada hubiera cambiado.

El mucho entrenamiento afecta tanto como la sobreac­tuación, y todo lo que no es natural. Consumir más este­roides no puede ser remedio.

La inocencia impide ver el mundo adulto, y no hay du­das de que en el 2020 hubo cambio, evidente a todos, pe­ro no se notan las demás sin­gularidades.

Los enconos en el PLD no solo fragmentaron al partido, sino que sacaron de juego a los designados, creando una si­tuación política de exclusión.

Solo se piensa en Dani­lo Medina, pero no se pue­de olvidar a Leonel Fer­nández, cuya angurria hundió por igual su bo­te. Fuera uno y también el otro, en el partido de la estrella amarilla se produ­jo un proceso que todavía dura, o continúa.

No solo Fernández o Me­dina pueden ser candidatos. Ese derecho fue reivindicado y ejercido por quienes no se atrevían.

Los nombres de entonces repiten ahora, y es mejor te­ner cantera que rocas duras que obstruyen el camino. El relevo está garantizado.

No importa si no cubren las expectativas, si no ga­nan en las consultas inter­nas o en las elecciones. Lo real es que el partido no es­tá capado y sus dirigentes no son eunucos.

El ahora se mueve, y no se disimula, aunque se repren­de a veces. Y el resultado no será de saliva ni de hojaldre, sino de dinámica interior.

Si el proceso encanta, se­duce, promueve, pues sin en­tusiasmo, con displicencia, no podrá salirse a camino y avanzar.

La velocidad será la que genere.

Aunque, primero, cuidar el vientre; después, el par­to se dará por añadidura. El tiempo, el implacable, dirá la última palabra.