En la calidad y la utilidad, las revistas impresas cifran su futuro

Los verdaderos lanzamientos de revistas solo digitales son raros. La gran mayoría tiene un compañero de impresión. Bilton, Jim, mercadólogo.

Al igual que los periódicos impresos, las revistas están siendo afectadas por lo que Jim Bilton, de Wessenden Marketing, califica de “horrendas condiciones comerciales”. Así refiere las crisis multisectoriales derivadas de la pandemia de Covid-19 acompañada de la expansión creciente de la Internet y la digitalización en Reino Unido.

Producto de esta, del 2005 al 2020 los tirajes promedio de revistas cayeron de 1 millón a 64 mil, dejando —además— menos títulos en los estanquillos y un nicho abandonado por las grandes editoriales que está siendo ocupado por “editores apasionados”, pequeños y comprometidos con la creatividad, ante el anquilosamiento de “grandes multinacionales” que “escogieron” reducir su tamaño y remodelar sus operaciones.

Así, este experto del área, incluyendo a los editores de “Whats New In Publishing”, explicaron y abocetaron la actualidad vigente en este segmento de la galaxia Gutemberg en Inglaterra en febrero del 2021. Sus consideraciones extrapolan a este entorno la tendencia evolutiva registrada por “la industria de la música y los discos de vinilo”.

De hecho, al observar los títulos y temas de las revistas desaparecidas definitivamente o las que reducen dramáticamente su tiraje en el Reino Unido, podemos afirmar, desde el punto de la cultura, que la Internet está depurando el mercado editorial de impresos: liberándolo de la vacuidad pretenciosa y de la cursilería, como si lo reorganizara para que se entrone en el tope de la utilidad y lo cualitativo.

En Estados Unidos, una visión más optimista sobre el sector está en curso, desde Andy Manso, de Forbes. Según él, el 2020 —pese a la Covid-19— cerró con 60 nuevas revistas y la decisión de “The Village Voice” de retomar su versión impresa a partir de enero, con un enfoque extra centrado en dos platos fortísimos: la ciudad y la cultura. Otras figuras, se agregan, entusiasmándose con lanzar revistas, alguna con tiraje de un millón.

En el 2019 este mercado había recibido más del doble de nuevas revistas: 139. En dos años (2019-2020), Estados Unidos parió 199 revistas impresas. ¡Extraordinario!

De hecho, todo parece indicar que la Internet está liberando al mercado editorial de impresos —incluyendo los culturales— de la falacia de alcanzar lectores y poblaciones sin interés en temas educativo, cultural o tecnológico; por su bajo nivel educativo, desinterés en enriquecer sus calidades humano-profesionales, incrementar su competitividad adquiriendo nuevos saberes y/o habilidades o por muy reducida capacidad de demanda. Anteayer, uno de nuestros contactos “posteó”: “Leer da sueño, feliz día de la lectura”, típico sarcasmo de los “millennials” y los Z. Desprecio y desinterés por la cultura.

La inducción a apreciar negativamente el futuro del segmento de revistas de la galaxia Gutemberg en Inglaterra se articula pese a que, incluso allí, el 2020 vio “113 nuevos productos en los quioscos”, mostrando “que el negocio de las revistas aún está muy vivo”. Más que el duplo de los lanzamientos ocurridos en Estados Unidos.

Como señaló el director de Listín Diario el pasado domingo 18 de abril 2021, las diarios impresos están llamados a integrar ambas plataformas. Por doquier, periódicos y revistas relevantes son, desde ya, multi-tecnológicos y bi-cósmicos. Al incorporar impresión y “digitalidad”, son anfibios, coexisten en ambos ambientes: la galaxia Guttemberg y el universo Kleinrock. Sin embargo, no hay credibilidad pública suficiente a favor de los únicamente digitales.

Aún reconociendo el impacto de las tecnologías sobre la Internet, generalmente se soslaya que las industrias de impresos son altamente sofisticadas y complejas; que sus procesos incorporan fuertes componentes digitales. Gravitan, con participación importante, desde la pre-prensa a la impresión. Junto al advenimiento de prensas digitales, posibilitan obtener productos editoriales de calidad extraordinaria.

Aunque el discurso ecologista de preservación de los bosques impactó sobre diarios y revistas, su efecto sobre este mercado, desde el 2018, deviene poco significativo: la caída global de la demanda de papel periódico ha estado estabilizándose —y se estima que así continúe— en apenas -1% anual, donde el consumo global de papel y cartón ha crecido de 393.8 a 412.88 millones de toneladas métricas del 2007 al 2018 (+4.84%) y su índice de precio (en España) pasara de 20.5 en 1975 a 105.4 en 2020, creciendo 4.14 veces, ilustrativo del encarecimiento de este insumo.

Como consecuencia, la fortaleza de la utilidad de las revistas se presenta como el factor determinante de su robustez. Iniciando por las infantiles, cuyo crecimiento, en medio de esas drásticas reducciones, denota la determinación de los padres de controlar los contenidos que consumen sus hijos. Los aspectos propiciatorios indican, cada vez con mayor fuerza, la vigencia de este entronque cualitativo.

Amparado en este, periódicos, libros y revistas impresos están resistiendo la embestida del universo Kleinrock: recurriendo a una calidad a ultranza, verificable en lo conceptual, lo editorial, lo utilitario y lo gráfico.

El menú del mercado editorial está sustituyendo las papas fritas por las nueces y semillas.

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