Listin Diario Logo
17 de abril 2021, actualizado a las 10:26 a. m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista viernes, 05 de marzo de 2021

DOSSIER DIPLOMÁTICO

Gestión consular “honoraria” hoy

  • Gestión consular “honoraria” hoy
Manuel Morales Lama
embajadormanuelmoraleslama@gmail.com

En la actualidad el establec imi ento de relaciones consulares entre dos Estados se efectúa por consentimiento mutuo y generalmente es paralelo al establecimiento de relaciones diplomáticas. En cambio, la ruptura de relaciones diplomáticas no determina necesariamente la ruptura de relaciones consulares.

En ese contexto, mientras los agentes diplomáticos tienen un carácter representativo del propio Estado, los cónsules desarrollan funciones esencialmente administrativas (Méndez Silva).

En oportuno precisar que con la designación de cónsules honorarios se busca cubrir las necesidades de ciertos Estados que no pueden enviar funcionarios “de carrera” o “rentados” a todas las ciudades del exterior donde puedan tener intereses que salvaguardar.

Recuérdese que las clases de cónsules establecidos, independientemente del rango o categoría, son los cónsules de carrera (o rentados) y los cónsules honorarios. Esa clasificación ha sido reconocida por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

Procede resaltar que dicha Convención, de la que nuestro país es Estado parte, es el instrumento jurídico internacional que establece (y regula) los privilegios e inmunidades que corresponden a los funcionarios consulares (de ambas clases). Las disposiciones de su capítulo II aplican a las oficinas consulares de carrera (o rentadas) y las disposiciones del capítulo III a las oficinas consulares honorarias. La situación particular de los miembros de las oficinas consulares que son nacionales o residentes permanentes en el Estado receptor se rige por su artículo 71. Debe tenerse en cuenta el principio de la reciprocidad.

Los criterios de distinción entre ambas clases de cónsules son: primero, los cónsules de carrera son nacionales “del país que los envía” y pertenecen a su servicio exterior, con apropiada plenitud de funciones y devengando un salario mensual, están sometidos a la norma de su país y no pueden dedicarse a actividades privadas lucrativas en el Estado receptor. En cambio, los cónsules honorarios pueden ser nacionales del país donde ejercen sus labores consulares, o bien de un tercer país (necesariamente residentes legales del Estado receptor), no están sujetos a la legislación del Estado que los nombra. Obviamente, no devengan salario por su labor consular, están autorizados para dedicarse a ocupaciones privadas lucrativas y, consecuentemente, desempeñan funciones consulares limitadas.

En cuanto al cumplimiento de actos diplomáticos por funcionarios consulares, la citada Convención (artículo 17, acápite 1), establece que: “En un Estado en que el Estado que envía no tenga misión diplomática y en el que no esté representado por un tercer Estado, se podrá autorizar a un funcionario consular, con el consentimiento del Estado receptor y sin que ello afecte a su estatus consular, a que realice actos diplomáticos”. Según la precitada Convención. “La ejecución de esos actos por un funcionario consular no le concederá derecho a privilegios e inmunidades diplomáticos”.

Finalmente debe destacarse que, conforme a la práctica internacional, los cónsules honorarios “deben ser personas de reconocida probidad en sus comunidades”, generalmente profesionales o empresarios, cuyo quehacer en este ámbito suele ser bien valorado por constituir, frecuentemente, el único medio de hacer patente la presencia en el Estado receptor, del país que los nombra, asimismo por la asistencia que pudieran ofrecer a los ciudadanos de ese último país y también al comercio bilateral “en el marco de su competencia y consecuentes posibilidades”.


Más en Puntos de vista