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Puntos de vista martes, 26 de enero de 2021

DAR EL EJEMPLO

La fiebre no está en la sábana

  • La fiebre no está en la sábana
Soraya Castillo

La Iglesia católica ha vuelto a insistir en el error que estaría cometiendo el Estado dominicano si apoya la despenalización del aborto en sus tres causales, un tema que ha sido origen de múltiples debates en el seno de nuestra sociedad.

En un documento hecho público recientemente, la cúpula de la Iglesia católica recuerda a las autoridades que la vida es un derecho inviolable anterior a toda legislación, y que sin vida no existen posibilidades de disfrutar de ningún otro derecho.

La carta de la Conferencia del Episcopado Dominicano está firmada por obispos que califican estos aprestos como una violación a nuestra Carta Magna, la cual establece, sin espacio a ningún tipo de interpretación, que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”.

El presidente de la República, Luis Abinader, ya fijó su posición al respecto, diciendo que apoya esta iniciativa, lo que le impregna una significado distinto a esta discusión. Esto así, partiendo de la premisa de que la opinión del jefe de Estado en cualquier asunto de interés nacional tiene una gran incidencia.

Las posturas sobre este tema están divididas en el Congreso Nacional, que es donde finalmente se decidiría la suerte de una criatura desde el vientre de su madre.

Lo que pienso y proclamo a todo pulmón sobre esta polémica sigue siendo invariable: el aborto, aún en las tres alegadas cáusales que apoya el Gobierno, es una violación a la Constitución, como con toda razón afirma la Conferencia del Episcopado.

¿De dónde viene la presión? No lo sabemos. Pero lo cierto es que hay sectores interesados en que este tema se cierre de golpe y porrazo, sin escuchar las voces disidentes que, como la mía, entienden que el aborto no puede ser legalizado bajo ninguna circunstancia.

Me sumo a lo dicho por monseñor Masalles sobre este debate: “en el mundo de la fe ha causado gran pesar que justo en los días del nacimiento del Salvador, un mandatario exprese apoyo a situaciones en las que no nacidos sean eliminados, sabiendo todos que las causales son la antesala al aborto libre”.

Paradójicamente, el presidente Luis Abinader se declara católico practicante, y es indudable que proviene de una familia con altos valores y principios. Sin embargo, su apoyo a la legalización del aborto es una decisión de doble moral que deja boquiabierta a la comunidad creyente nacional, que aún no asimila su espaldarazo.

¿Se borra una violación o cualquier acto repudiable que deje como resultado un embarazo no deseado con el asesinato del fruto de los mismos? Por supuesto que no. Lamentablemente, un acto similar se convierte en una doble frustración para la mujer. Lo que sí debería hacer el primer mandatario es impulsar campañas permanentes de orientación, educación y prevención a embarazos. Esto, acompañado de políticas públicas que fortalezcan el castigo para violadores sexuales y responsables de incestos. La fiebre no está en la sábana, señor presidente.