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Puntos de vista lunes, 25 de enero de 2021

Esperando el situado

  • Esperando el situado
Orlando Gil

El problema existe, pero ni los afectados se dan cuenta. Tienen una función que cumplir, pero no saben cómo hacerla. La circunstancia les crea dificultades, los pone en apuros.

Explico. Los partidos que no están en el gobierno tienen que hacer política, pero sucede que la única política que conocen, y tal vez tengan entrenamiento, es la de atacar al régimen de turno. 

El concepto ya no se aplica, pero tiempos atrás el votante no lo hacía a favor de, sino en contra de. Ahora el electorado se cansa de lo mismo y provee cambio.

Lo de mejor malo conocido que bueno por conocer que sirvió de sustento a la reelección, perdió vigencia. No hay malo que dure 16 años, como en otra época 12 o 10.

Así, los partidos que no están en el gobierno debieran dedicar el cese de zafra, el tiempo muerto, para como ingenios de azúcar limpiar equipos y prepararse para la nueva molienda. No lo hacen ni lo harán, aun cuando hablen de planes en ese sentido. Aparentemente se hace cuesta arriba criticar, censurar, entrar con todos los poderes a una administración de cientos de días.

La verdad sin embargo podría ser otra. No sería falta de ganas, sino exceso de conveniencia. Acostumbrados al alpiste oficial, quisieran volver a la jaula. Con el situado de las posiciones públicas, con el cobro seguro cada mes, y las ventajas colaterales, no piensan en colocar banderillas a un toro todavía manso. Más bien flirtean, se brindan, buscan el lado para que este, de cerca o de lejos, los vea y haga lo propio. Incluso hay prédicas que superan cualquier oportunismo, y se acreditan institucionales. Por ejemplo, dicen sin rubor que lo que se disputa en las elecciones es la dirección del gobierno, no el Estado. El gobierno es del partido ganador, pero el Estado es de todos los dominicanos, sin distinguir o imponer banderías. Ese derecho general permite compartir el poder, y quienes no ganen premios mayores, que por lo menos les toque colita. El cinismo llegó a la política, y lo que es peor: llegó para quedarse…