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Puntos de vista miércoles, 23 de diciembre de 2020

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Salud e inocuidad alimentaria

  • Salud e inocuidad alimentaria
Félix Bautista
@felixrbautista

Los textos constitucionales de casi todos los países del mundo, consagran el derecho a la salud, como un valor inalienable, inviolable e intrínseco a la dignidad humana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), máxima autoridad de la acción sanitaria del sistema de las Naciones Unidas, define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Esta definición supone que como derecho fundamental, la salud implica que los Estados tomen las medidas necesarias para garantizar que la población no padezca dolencias que disminuyan su estado físico, mental o social; pero además obliga que los Estados tomen acciones positivas y proactivas para asegurar que la población alcance ese estado de bienestar.

Para el logro de estos objetivos, OMS ha orientado sus esfuerzos en promover la inocuidad de los alimentos, y definen su alcance como “una esfera de actuación de políticas de salud pública, destinadas a proteger a los consumidores de los riesgos de intoxicación alimentaria y de las enfermedades agudas o crónicas de transmisión alimentaria”.

La OMS ha señalado que, aproximadamente 2 millones de personas, principalmente niños, mueren cada año por causas relacionadas a la falta de salubridad de los alimentos que consumen.

Por eso es necesario alentar a los gobiernos a organizar planes de sensibilización de la población sobre la necesidad de la higiene al momento de seleccionar, preparar y consumir los alimentos.

En este sentido, la OMS ha definido cinco aspectos fundamentales para preservar la inocuidad alimentaria: primero, mantener la limpieza, lavando las manos al momento de preparar los alimentos y desinfectando el área y los utensilios utilizados para prepararlos; segundo, separar los alimentos crudos de los procesados, especialmente las carnes, ya que pueden contener microorganismos peligrosos para la salud; tercero, cocción adecuada de los alimentos, con temperaturas igual o superior a los 70°C; cuarto, mantener los alimentos cocinados y perecederos a temperaturas apropiadas, a más de 60°C o a temperaturas inferiores a los 5°C, respectivamente; finalmente, la OMS exhorta que el agua y los alimentos hayan sido tratados adecuadamente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), conjuntamente con la OMS, han trabajado y orientado de manera constante en los temas relacionados con la inocuidad alimentaria, a través de una comisión denominada “Codex Alimentarius”, intagrada por 186 países miembros y 229 observadores.

Su finalidad es garantizar alimentos inocuos y de calidad a todas las personas y en cualquier lugar, mediante el establecimiento de normas, directrices y códigos de prácticas alimentarias internacionales.

La inocuidad de los alimentos, como resalta la OMS, es un componente indispensable para garantizar el derecho a la salud y por extensión, el derecho a la vida. Se constituye en una condición previa para garantizar la seguridad alimentaria, la cual implica que tengamos acceso a alimentos que son imprescindibles para lograr una adecuada nutrición.

Además, garantizar la inocuidad de los alimentos tiene importantes repercusiones en el plano económico.

Si los productores y fabricantes pueden certificar sus productos porque cumplen con los más altos estándares de calidad, su actividad productiva puede insertarse favorablemente y obtener mejor posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales.

Ban Ki-moon, ex secretario General de la ONU, señaló que “La inocuidad alimentaria es importante también para la educación: los niños enfermos no asisten a clases y es en la escuela que la próxima generación de consumidores puede aprender las prácticas básicas de la inocuidad alimentaria”.

En ese mismo sentido, el ex director de la FAO, José Graziano da Silva, propuso una nueva iniciativa que busca erradicar el hambre focalizada en América Latina y el Caribe para el año 2025.

Esta propuesta busca, además de atender la sustentabilidad alimentaria, asegurar el acceso a alimentos seguros, inocuos y nutritivos.

La ley 1-12, sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo, establece en su línea de acción 3.5.3.8, la necesidad de desarrollar un sistema de sanidad e inocuidad de los alimentos que involucre a todos los actores de la cadena productiva, para preservar la salud de los consumidores e incrementar la competitividad de los productos nacionales en el mercado global.

Es importante que todos contribuyamos para que los alimentos que consumimos sean de calidad. No se trata solo de comer mucho, sino de alimentarnos bien.