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Puntos de vista domingo, 13 de diciembre de 2020

Semipresidencialismo peruano

Rolkin Lorenzo Jiménez

La destitución del presidente peruano por parte del Congreso ha llamado bastante la atención de la opinión pública internacional, debido a que, con ese proceso de control legislativo, la nación suramericana pasa a ser titular del inestable récord de tener en los últimos cuatro años igual número de presidentes, dos de los cuales arribaron al poder gracias a la voluntad de los congresistas. Esta situación es propia de Estados con sistema de gobierno parlamentario, como es el caso de Italia, país que, producto de varios procedimientos parlamentarios, desde 1946 a la fecha registra 66 gobiernos.

A simple vista, Perú parece ser gobernado por un rígido sistema presidencialista.  Sin embargo, cuando se examinan la composición y el diseño constitucional del Poder Ejecutivo peruano, se pueden constatar ciertos rasgos que hacen de su gobierno un régimen semipresidencialista o semiparlamentario, en el que se combinan elementos del presidencialismo y del parlamentarismo, como sucede en Francia y en Haití. 

La Constitución Política del Perú configura un Poder Ejecutivo integrado por dos figuras: el presidente de la República, quien es elegido por el voto popular; y el presidente del Consejo de Ministros (Primer Ministro), designado por el Congreso previa propuesta del jefe de Estado. En sus artículos 118 y 123 el referido texto constitucional confiere al presidente de la República funciones ejecutivas propias de jefe de Estado, y al presidente del Consejo de Ministros las atribuciones de un jefe de Gobierno.  

El carácter semipresidencialista del Poder Ejecutivo peruano también se pone de manifiesto en el hecho de que tanto la elección como la permanencia del presidente del Consejo de Ministros dependen de la mayoría de los votos en el Congreso, pues los legisladores no sólo deben ratificarlo, sino que también pueden iniciar un proceso de moción de censura para removerlo del cargo. Además, contrario a lo que ocurre en los rígidos gobiernos presidencialistas del resto de América Latina, el semipresidencialismo peruano amplia las causales de destitución del presidente de la República por parte del Poder Legislativo.

Las constantes crisis políticas en Perú son en gran medida potencializadas por un peculiar sistema de gobierno que, ante las tradicionales pugnas entre la Presidencia y el Congreso, no ofrece a una inmadura democracia suficientes garantías de estabilidad institucional.