ORLANDO DICE

El ajedrez de los cien días

Orlando Gil

El Comité Político o el PLD movió una pieza en el tablero, y aunque no sea fácil – de pronto -- entender el juego, se sabe que ni la dama ni el rey.

El movimiento era importante, pues la dirección no podía pasarse la vida comiéndose las uñas. Si los pasados altos cargos creen que tienen el agua puesta o sienten que andan con la soga a rastras, no les queda de otra que dar la cara. Agacharse para que los disparos pasen por encima de la cabeza, o esconderse en cuevas como culebras, no favorecerá su causa.

Si el nublado es grande o empezó a llover, y el agua además de mucha, trae vientos, conviene un buen paraguas, o capa de plástico y botas de goma, ya que, a falta de desagüe, cualquier apozamiento resultaría peligroso.

Solo tendrían que ver lo inmediato: la  encuesta Gallup les pasó por el lado y ni los miró, por lo que no pueden regodearse con el bailecito que inspira Omega.

Entre las muchas cuentas de la medición está que no se sabe (afuera) quién es líder en el PLD. Una  falta grave de dicho líder, un descuido imperdonable.

Políticamente no tiene explicación, y menos justificación, que se sentara en una cubeta boca abajo a contar los cien días y todavía no advierte que van por ciento tres.

Neflix arroba, pero no tanto para que se olviden las obligaciones, incluso de orden personal. ¿Acaso en la transición perdió al barbero? En su primera aparición en público llamó más la atención las condiciones del cabello, pelos excesivos y mal peinados, que el discurso. En el nuevo juego de estrategias a que se aboca la política nacional, debe entender que el tablero es el mismo, pero no las piezas. Que ahora deberá ser más diestro y jugar varias partidas al mismo tiempo, pues no solo deberá mantener el fervor adentro, relanzar el partido con el congreso, sino pelear su espacio. Nada difícil, menos imposible, mientras Leonel Fernández viva la ficción de que su suerte depende de agarrarse del estribo del caballo de Luis Abinader.