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Puntos de vista martes, 20 de octubre de 2020

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Revolución inglesa: cambios y permanencias

  • Revolución inglesa: cambios y permanencias
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

 Las revoluciones inglesas entre los años 1638 – 1688 respon­dieron una se­rie de interrogantes con so­luciones que rigen Inglaterra e inspiran varios modelos políticos actuales. Se echó por tierra la afirmación vi­gente desde la antigüedad y la Edad Media de que el rey solo tenía que rendirle cuen­tas a Dios. Se resolvió la re­lación de poder entre el rey y el parlamento, acordándo­se que el parlamento crearía los impuestos y elaboraría las leyes. Se sentaron las ba­ses de una justicia indepen­diente. Mediante el Acta de Tolerancia de 1689 se permi­tió el culto a los protestantes disidentes. específicamen­te los calvinistas puritanos, pero no podían ser electos a cargos públicos. A los católi­cos y unitarios no se les per­mitió el culto público, pero no los persiguieron. Se pro­hibió organizar un ejército en tiempo de paz. El mo­narca inglés continuó siendo la cabeza de la Iglesia anglica­na. Para el inglés común, Dios siguió siendo anglicano. Los católicos empezarían a votar en Inglaterra gracias al Eman­cipation Act (1829). Todo monarca inglés, gobernaría dentro del marco de una cons­titución. En realidad, se trata­ba de una colección de leyes.

Así se entiende que hom­bres como Voltaire, Mon­tesquieu y Diderot fuesen grandes admiradores de la sociedad inglesa, que separó los poderes, tuvo una consti­tución y un parlamento acti­vo un siglo antes que los fran­ceses. Los hispanoamericanos fuimos formados en el absolu­tismo. España tuvo su primera constitución, La Pepa, en 1812 y apenas rigió dos años, pues. Fernando VII la suprimió y luego se la impusieron a él, (1820 – 1823 y acabó gober­nando de manera absolutista hasta su muerte en 1833. Has­ta hoy, la tolerancia no ha po­dido posarse, ni en España ni en sus hijas. Se creó el Ban­co de Inglaterra (1694) para financiar la guerra contra Luis XIV, católico y absolutista. El Acta de Establecimiento de 1701, fijaba la sucesión a la co­rona: si Guillermo o Ana mo­rían sin hijos, la corona iría, no a los católicos Estuardos, sino a la protestante casa de Han­nover. En 1707, con la unión de Inglaterra y Escocia, se creó el Reino Unido de la Gran Bretaña. Actualmente, ca­da coronación inglesa, somos millones los embelesados súb­ditos de su majestad en una ceremonia, mezcla de pompa pontifical y Disney World. Ho­bbes y Locke cruzaron espa­das en esta revolución.

El autor es profesor asociado de la PUCMM, mmaza@pu­cmm.edu.do