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Puntos de vista viernes, 02 de octubre de 2020

EN POCAS PALABRAS

El rescate de Montesino

  • El rescate de Montesino
Juan Guiliani Cury

 El rescate del monumento fray Antón de Montesino, si­tuado al pie de la parte oeste del puerto de Santo Domingo, de su arra­balización y descuido, al punto de convertirse en un punto de infección y prác­ticas inmorales a cualquier hora del día. Esta estatua donada por el gobierno de México en reconocimiento a este fraile español quien perteneció a la orden de los dominicos que lucha­ron contra los abusos y des­manes de los colonizadores ibéricos a raíz de las prime­ras misiones católicas que desembarcaron en la is­la Hispaniola y San Juan, Puerto Rico. Esta obra ar­quitectónica diseñada por el escultor mexicano Anto­nio Castellanos Basich, es una estructura de 15 me­tros de altos construida de piedra y bronce. Fue in­augurada en 1982 por los presidentes dominicanos y mexicanos. Montesino for­mó parte de los primeros misioneros dominicos 15 en total que arribaron en septiembre del año 1510 a la Hispaniola por el puerto del rio Ozama, encabeza­dos por fray Pedro de Cor­doba, quien llegó acompa­ñado por fray Bernardo de Santo Domingo y fray Do­mingo de Villamayor. A pe­sar de ser uno de los ma­yores monumentos que representa la emancipación de los indígenas de sus ver­dugos coloniales, la repre­sentativa efigie que empi­na su mirada hacia el mar Caribe, sufrió la pandemia del descuido y carencia de mantenimiento de parte de órganos competentes de la ciudad Primada de Améri­ca. A la vuelta de los años, y atendiendo a una iniciati­va del exalcalde, David Co­llado, y un grupo de per­sonalidades empresariales y culturales, se emprendió el rescate y renovación del imponente baluarte de la historia colonial del país que simboliza al misione­ro Antón de Montesino, en su lucha libertadora anties­clavista. El área, en el otro­ra convertido un centro de hacinamiento y prostitu­ción, luce hoy remozado y transformado en museo co­lonial, centro cultural, es­pacios para eventos y re­creatividad social, donde se respira limpieza, exquisi­tez y orden, cuyo patrimo­nio histórico está bajo cus­todia de su gobernadora, Rosanna Rivera. Otras ini­ciativas podrían replicarse a nivel nacional.