Listin Diario Logo
23 de octubre 2020, actualizado a las 06:48 p. m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista martes, 22 de septiembre de 2020

EL BULEVAR DE LA VIDA

La barbarie

  • La barbarie
Pablo McKinney
pablomckinney@gmail.com

 Luego de bajar del árbol y abandonar las cavernas, el hombre creó leyes que hicie­ran posible la convivencia; reglas de juego para evitar el drama del Talión que había padecido, y le había enseñado que el “ojo por ojo y el diente por diente” solo genera ciegos y desdentados.

Los derechos fundamentales lo son, porque sin el respeto hacia ellos, solo la barbarie espera, el Talión y sus manda­tos.

Que Dilia Leticia Jorge Mera haya co­locado en su escritorio de viceministra de la Presidencia de la República, una pe­queña bandera de la comunidad LGTB ha irritado a quienes insisten en negar a unos ciudadanos unos derechos de igual­dad, dignidad e inclusión social que la Constitución les otorga.

Y no se trata solamente de preferen­cia sexual, religiosa, política o deporti­va de tal colectivo humano, sino del ina­lienable derecho que posee ese colectivo a ejercer esa preferencia. Lo que no pro­híben las leyes, no lo puede prohibir el odio, la intransigencia, y mucho menos la intolerancia.

Lo que rige la vida de una sociedad no son los manuales marxistas, ni los libros sagrados de las religiones diversas, sino su Constitución. Usted no tiene que compar­tir lo que proclama el Manifiesto Comunis­ta, la Biblia, el Corán o el Tao Te King, pero sí tiene la obligación de respetar a aquellos que han decidido hacerlo. (Y cuando leyen­do el libro sagrado de su preferencia se en­tere de que todos los seres humanos somos hijos de Dios... aprenderá entonces que Dios no hace disparates.)

Son muchas las razones que explican el rechazo al otro, desde el fanatismo re­ligioso, al miedo; desde la ignorancia em­bravecida, al vedetismo político de quie­nes buscan en el odio y el insulto lo que no logran ni en las calles y mucho menos las urnas, y tenga cuidado.

Tenga cuidado, que comienza uno re­chazando banderitas de escritorio, y el día menos pensado termina celebrando la dia­bólica inquisición, o citando enardecido y sin indignación ninguna las palabras del dios Mida de la poesía Sor Pablo Cardenal Neruda: “Enarbolando a Cristo con su cruz, los garrotazos fueron argumentos, tan po­derosos, que los indios vivos se convirtieron en cristianos muertos”.

No se trata de preferencia sexual, sino de derechos fundamentales que existen para preservar la dignidad humana. De­rechos fundamentales sin los cuales solo la barbarie acecha... y llega el invierno.