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Puntos de vista miércoles, 02 de septiembre de 2020

PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO

Discapacidad visual

  • Discapacidad visual
Félix Bautista
@felixrbautista

La visión es esen­cial para la vi­da. Sin ella se nos dificulta realizar activi­dades prioritarias para el desarrollo personal y colec­tivo, tales como leer, cami­nar, trabajar y estudiar. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su “In­forme Mundial Sobre la Vi­sión 2020”, ha establecido que en el mundo 2 mil 200 millones de personas pade­cen de deficiencia visual o ceguera (29% de la pobla­ción mundial), de las cua­les 1,000 millones padecen una afección visual que pu­do haberse evitado o que no ha sido tratada. De es­ta cantidad, 800 millones de personas tienen dificul­tades con la visión lejana o cercana, las cuales pueden corregirse con lentes ade­cuados; 65 millones sufren de ceguera, cuya solución es la cirugía de cataratas y 16 millones padecen de ce­guera por glaucoma, reti­nopatía diabética, opaci­dad de la córnea y tracoma, las cuales pudieron haber­se evitado con detección y atención temprana. El cos­to de tratar estas enferme­dades en todo el mundo, se estima en más de 14 mil millones de dólares, precisa la OMS.

En el estudio sobre la “Car­ga Mundial de Morbilidad de 2017” de la OMS, la disca­pacidad visual se ubica en la tercera posición, en relación a los años vividos con dis­capacidad. Esto representa un costo financiero para to­das las economías. Se estima que las pérdidas de producti­vidad por miopía y presbicia no corregidas, representan 244,000 millones y 25,400 millones de dólares respecti­vamente.

En los últimos 25 años (1990-2015), la OMS ha venido diseñando estra­tegias y elaborando pro­puestas con la finalidad de lograr que los países esta­blezcan en sus sistemas sa­nitarios, programas asis­tenciales de prevención de ceguera y corrección de de­fectos refractivos. En 1999, presentó el programa “El derecho a ver”, la “Iniciati­va mundial para la elimina­ción de la ceguera evitable” y cuatro resoluciones sobre la prevención de ceguera y la discapacidad visual pre­venibles, aprobadas entre los años 2003 y 2013, las cuales estaban acompaña­das de planes mundiales de acción.

Estas iniciativas han te­nido un impacto en la re­ducción continua de la dis­capacidad visual en visión lejana en niños y adultos. El 1990, esta discapacidad representaba el 3.83% de la población mundial (202 millones de personas) y pa­ra el año 2015 se había re­ducido a 2.90% (209 mi­llones), considerando el crecimiento de la pobla­ción, que pasó de 5 mil 200 millones en 1990 a 7,200 millones en 2015.

Para continuar con la reducción de las enferme­dades de la visión, la refe­rida organización interna­cional colocó en la agenda mundial el tema “la aten­ción oftálmica integrada centrada en las personas” en su agenda de discu­sión, de la 46va reunión del 9 de diciembre de 2019. Ahí se planificó có­mo reducir las inequida­des en el acceso a dichos servicios y cómo lograr que los sistemas de salud respondan al incremen­to cada vez mayor de las afecciones oculares.

Uno de los retos a supe­rar por los sistemas de sa­lud de los países emergen­tes según la OMS, es crear las condiciones para el ac­ceso a los servicios oftálmi­cos de una mayor cantidad de personas, lo que permi­tirá reducir la discapacidad visual y la ceguera preveni­ble o tratable; incrementar la cantidad de médicos es­pecialistas en oftalmología, cuyas escuelas limitan el acceso a esta especialidad e integrar de manera eficaz en el sistema de salud pú­blica los servicios de oftal­mología.

Lograr lo anterior impli­ca adoptar cuatro estrate­gias clave, según la OMS: empoderar a las personas y comunidades sobre la im­portancia de la detección temprana de las enferme­dades oculares; reorientar el modelo de atención of­tálmica, en el marco de la atención primaria de salud; coordinar los servicios den­tro de cada sector y entre los sectores e integrar en los planes nacionales de sa­lud, los servicios oftalmoló­gicos, planificando la pres­tación de servicios y dando seguimiento a los procesos y progresos.

Si ha tenido la oportuni­dad de leer este artículo, le felicito. Todavía no ha per­dido la visión.