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Puntos de vista martes, 25 de agosto de 2020

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Los puños de Cromwell: repetir o aprender

  • Los puños de Cromwell: repetir o aprender
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

 March Bloch, tor­turado y fusilado por la Ges­tapo en 1944, relató lo escu­chado a un amigo periodis­ta de Le Matin. Era agosto de 1910 y acababa de asistir a una carrera de aviones: el Circuito del Este.

El General Foch, jefe de X ejército francés, le tomó por el brazo y le comentó: “todo esto pertenece al deporte: la aviación no tiene nada que aportar al ejército”. En 1940, con el apoyo de la aviación en una guerra relámpago, la Alemania hitleriana derrotó a Francia y espantó a los in­gleses en seis semanas.

Gradualmente, los pu­ritanos y parlamentarios in­gleses enfrentados a Carlos I confiaron el liderazgo de su ejército a Oliverio Cromwell (1599 – 1658). Con más de 40 años en 1542, la expe­riencia militar de Cromwell se reducía a pertenecer a la milicia de su condado, pero seleccionaba hábilmente sol­dados y jefes y aprendía.

Criticado por el Duque de Manchester por reclutar hombres de baja condición, Cromwell le respondió: -pre­fiero un capitán vestido de forma humilde que sepa por lo que lucha y ame aquello que sabe, antes que uno de esos que usted llama gentil­hombres-.

Cromwell y asociados aprendieron de los ade­lantos implementados por Gustavo Adolfo de Suecia (1632 †) en sus combates contra los polacos y en la Guerra de los Treinta años (1618 – 1648).

Los puritanos, al igual que Washington en 1776, des­cubrieron que no podían depender de milicias loca­les, crearon el Nuevo Ejérci­to modelo, una fuerza nacio­nal. No todos aprendieron de Gustavo Adolfo, los ter­cios españoles repitieron sus viejas tácticas exitosas hasta Rocroy (1643) y las Dunas (1658).

Aprendiendo de Gustavo Adolfo, Cromwell organizó una caballería de gran movi­lidad, su éxito dependía de la velocidad y del choque coor­dinado, casi siempre tres fi­las. Entrenó a hombres y ca­ballos.

Aligeró los pesados mos­quetes cuyo cañón llegó a medir metro y medio; em­pleó balas de 30 gramos y combinó a los mosqueteros con los piqueros (Ver, Las In­novaciones de Gustavo Adol­fo, por Hugo A. Cañete). Si atacaba una población amu­rallada, sus soldados asalta­ban simultáneamente varios puntos para dividir al ene­migo y lograr que su infan­tería penetrase. Las forma­ciones del ejército contaban con comisarios encargados de animar y concientizar a los soldados. Cromwell apre­só al rey; el poder apresaría a Cromwell.