Listin Diario Logo
25 de septiembre 2020, actualizado a las 06:04 p. m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista jueves, 13 de agosto de 2020

EN LA DIANA

Balance reactivación/expectativas

Rolando Reyes
rolandoreyesyasociados@gmail.com

Primer Tiro
Con una deman­da interna de­primida y una inflación muy baja, la aplica­ción de una política monetaria expansiva tendría pocas posi­bilidades de generar presión sobre el nivel general de pre­cios. Pero dicha política supone que se produciría un aumen­to de la demanda de crédito, lo que a su vez aumentaría el consumo y la inversión, lo que indica que dada la reducción de la tasa de interés y las ma­yores facilidades crediticia, to­do dependería de los factores y variables que inciden en la de­cisión de tomar nuevos présta­mos. Si las expectativas y per­cepción de riesgos de recesión y devaluación son dominan­tes, entonces la expansión mo­netaria, en vez de reactivación, produciría devaluación y dola­rización de ahorros y de otras inversiones financieras. Si es necesario evaluar los impac­tos de la aplicación de la polí­tica monetaria expansiva pro reactivación, entonces el asun­to se reduce a medir el balance entre los indicadores de reacti­vación y los de expectativas de devaluación y recesión.

Segundo Tiro
Para tales fines se identificaron las variables relevantes. Se in­cluyen tres variables que se su­pone miden las expectativas de devaluación: activos inter­nacionales netos de las entida­des financieras, y préstamos y depósitos en moneda extran­jera. Tres que miden la inten­sidad de la reactivación: canti­dad de empleados en nóminas reportadas a la TSS, recauda­ciones del ITBIS, y préstamos al sector privado en moneda nacional, y dos que miden la incidencia conjunta de todas las anteriores: tipo de cambio y reservas internacionales ne­tas. El signo del cambio de ca­da variable sugeriría si la reac­tivación o las expectativas de recesión y devaluación están mejorando o están empeo­rando. En el mes de mayo las tres variables vinculadas a las expectativas de devaluación/recesión se movieron en direc­ción al incremento de dichas expectativas. En dicho mes la cantidad de trabajadores re­portados se redujo en 3.3%, los prestamos aumentaron en 1.7%, y las ventas graba­das con el ITBIS también cre­cieron a un robusto 26.4%. En mayo la reactivación in­ducida por la flexibilización monetaria avanzaba, pero las expectativas de devalua­ción/recesión ya tenían fuer­tes raíces.

Tercer Tiro
Aunque en el mes de junio continuó el deterioro de las expectativas, la política mo­netaria pro reactivación pro­duce su mayor resultado, con un aumento de la cantidad de empleados reportados de un 11.3%, pero registrando pér­didas de reservas internacio­nales y aumento del tipo de cambio. Pero es en el mes de julio que el balance reactiva­ción/expectativas-devaluato­rias se inclina claramente ha­cia el lado de esta última, pues las tres variables de expectati­vas se movieron en dirección de una mayor devaluación es­perada, los préstamos al sector privado se reducen por prime­ra vez, y aunque se produjo un aumento de 3.7% en la canti­dad de trabajadores reincorpo­rados, las reservas internacio­nales continuaron cayendo y el tipo de cambio aumentan­do, aunque a menor veloci­dad. Conclusión: La políti­ca monetaria no puede sola. A corto plazo necesita ser acompañada de una expan­sión de la demanda interna a través de un mayor gas­to público, pero financiado con recursos externos, y fo­calizado en reducir el ries­go pandémico de los grupos poblacionales de mayor pobre­za, con inversiones en atención primaria en salud y transferen­cias monetarias a hogares vul­nerables, y con un régimen de alivio tributario transitorio. Es lo que debería esperarse, y lo que debe ocurrir a partir del 16 de agosto.