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Puntos de vista miércoles, 05 de agosto de 2020

ORLANDO DICE

Uno de dos

  • Uno de dos
Orlando Gil

No se conocen intimida­des ni detalles de los lances en las relaciones entre Estados Unidos y República Dominica­na, y los escarceos a veces se pasan de interesados y no se corresponden con la verdad.

Enviados especiales o funciona­rios de la embajada se pronuncian en los pasillos del Palacio Nacio­nal y lo que digan se convierte en la sensación del día. Mucho más si es de queja o reconvención.

Mike Pompeo llamó, y como si fue­ra el cartero, lo hizo dos veces, pero todo siguió como antes, aunque in­ternamente se le atribuyó disuasión de la Reforma.

No se sabe por tanto si actual­mente las migas son buenas o ma­las, pues a la hora de disimular am­bos gobiernos se ganan las palmas.

El tema viene a cuento porque la nueva administración habla de re­lanzar o mejorar las relaciones, y el concepto no confunde, pero intri­ga. Incluso por el momento. En no­viembre habrá elecciones, y podría darse allá un cambio al igual que aquí. La agenda demócrata sin du­da será diferente a la republicana.

¿Entonces qué, se arranca en agosto o se espera a enero, si las expectativas que se originan en las encuestas de que Joe Biden dispon­ga de Donald Trump se cumplen?

Aunque en todo caso nada sería a favor del país, y lo más que podría producirse sería una acentuación de la dependencia, una profundiza­ción del colonialismo.

La histeria de estos días con el Foro de Sao Paulo tie­ne que pre­ocupar, pues sig­nifica que el gobier­no abjura de los com­promisos del partido en el cam­po interna­cional.

El PRD (ahora PRM) fue gobierno en el 1978 y no se atrevió a tomarse de la mano con Cuba, e incluso hubo desplantes innecesarios.

El PLD fue más coherente, desde que llegó al poder restableció re­laciones diplomáticas en la prime­ra gestión de Leonel Fernández, y ahora con Danilo Medina hizo otro tanto con China.

El imperio se disgustó, pero la soberanía se sintió a gusto. Incluso China es una realidad, y difícilmen­te pueda echarse hacia atrás una de­cisión que contó con la anuencia de la población.