PENSANDO
El ejemplo
El ejemplo de probidad es el gran capital del hombre en su deber y compromiso social; con él, se abre la brecha a las grandes acciones que benefician con sus orientaciones constructivas a los individuos que esperan de sus líderes una conducta cónsona con los mejores intereses de la comunidad.
La responsabilidad en el ejemplo de actuar dentro de los lineamientos morales se convierte en el mejor aporte al bien común, producto de la integridad en el ejercicio de la transparencia que nos otorga la seguridad del manejo y defensa del patrimonio de todos.
De ahí que, en nuestra historia política nos hemos sentido decepcionados una y otra vez de quienes no tienen la responsabilidad frente a los hechos deleznables en que incurren, por la falta de educación y “ejemplos” correctos que deben seguir.
La voluntad política debe orientar su práctica a darle valor y decencia con el ejemplo a los compromisos que exige la sociedad.
Los que trabajan en la oscuridad como el topo y se creen seguros, exponen sus desatinos cuando les da la luz y quedan sometidos al escrutinio de toda la sociedad

