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Puntos de vista viernes, 10 de julio de 2020

EL CORRER DE LOS DÍAS

Sabiduría insólita

MARCIO VELOZ MAGGIOLO
mvelozm@yahoo.com

 Al sugerir lo idea de lo que llamó “cuanto”, en 1923, Eins­tein propiciaba la base para la transformación de fisca tradicional mecáni­ca abriendo la subatómi­ca. La sugerente “realidad de las partículas subató­micas, y de la presencia de elementos con movimien­to propio llamados partí­culas, abrieron la física nu­clear hacia un campo con soluciones ya sugeridas dos mil años antes por el Koan japones encontrándose una relación entre la nueva físi­ca y las sugerencias con­tradictorias de hechos nada lógicos para la física clási­ca. Desde mediados de los años sesenta numerosos poetas, entre ellos el domi­nicano Alexis Gómez Rosa y quien firma este artículo, se afiliaron a la escuela nor­teamericana que los sus­tentaba, dentro de la línea del movimiento literario prohijado por el poeta Ma­nuel Rueda, en su segunda versión llamada Pluralis­mo.

Grandes físicos, antes se­guidores de la visión meca­nicista la que durante ca­si cuatro siglos predominó en la visión mecanicista de Newton y Descartes, co­menzaron a darse cuenta de que las llamadas “partí­culas” podían presentar dos funciones a la vez, o estar simultáneamente en luga­res diferentes. La más pare­cida noción de este tipo de presencia totalmente ma­temática y nada visible, se hizo notoria en el pareci­do del Koan, obra de arte del budismo Zen, donde la sugerencia es el punto cla­ve dado al estudiante para conseguir, con algo pareci­do a la metáfora, la versión, digo yo, de una especie de surrealismo primitivo, don­de la posible lógica estaba oculta en el absurdo apa­rente. La simultaneidad de una forma en dos modos y presencias diversas sacó al materialismo científico de sus creencias cerradas, abriendo el pensamiento de la física, estancado en lo visible y “manejable”. Las partículas, presencias o modos de materia y ener­gía menores que el átomo y plenas a veces de movi­miento autónomo, vinieron a demostrar la dificultad que hacia largos años en­contraban los científicos de dar una explicación bajo la sombra de la física en parte procedente del pensamien­to griego encabezado por Aristóteles, primer filoso­fo mecanicista suplidor de la fórmula de un universo manejable y comprobable.

En una recopilación de opiniones sobre los cam­bios y problemas de la vi­sión cuántica, y en una obra titulada “Sabiduría in­sólita”, el notable físico vie­nés Frtjoff Capra articula los resultados del conoci­miento subatómico que inaugurara Einstein, cen­trando muchas veces las percepciones de este tipo en sociedades milenarias como las de La India, China y el Japón.

Estas percepciones en la filosofía oriental se han he­cho importantes las bús­quedas por la via cuántica han encontrado importan­tes asientos avances en los trabajos de Gregory Bale­son, Stanislaf Grof, habien­do alcanzado importancia en los estudios etno-religio­sos y desde luego Werner Heisenberg, y Hazel Hen­derson, y muchos más. El texto “Sabiduría insólita”, bajo la batuta organizadora de Frtjoff es según sus edi­tores “un documento ex­cepcional a la vez que pro­fundo y ameno, que nos da la clave para entender la emergencia de un nuevo paradigma científico y cul­tural.