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Puntos de vista viernes, 26 de junio de 2020

EL CORRER DE LOS DÍAS

El raja -yoga

MARCIO VELOZ MAGGIOLO
mvelozm@yahoo.com

El llamado Raja Yo­ga es el mas espi­ritual de los yo­gas oriundo de las enseñanzas de Patanjali, cuyas instruccio­nes llamadas sutras, buscan un desarrollo de las capaci­dades interiores humanas, de las posibilidades el yo supe­rior que duerme y que según los organizadores de los mo­dos de meditación, puede do­tar, a quien desea desarrollar el contraste humano entre “lo material y con la presen­cia interior”, las capacidades que pueden llevarnos al desa­rrollo de fuerzas movidas por el uso del Prana, hálito de vi­da común, que manejado por la respiración controlada, pe­netra en los pulmones con­trolando la presencia univer­sal energetica que nos habita y que usada como fuerza vi­tal es complemento de la vi­da doble (materia y espíritu) la que el ser humano desa­rrolla proporcionado a nues­tro impresionante mundo so­lo conocido por sus limitantes de cinco o seis sentidos tradi­cionales, su significación pri­maria.

Los sutras de Patanjali, cu­ya fecha de creación se des­conoce, pero superiores en edad a las demás formas del Yoga, se consideran casi tan antiguos como los Vedas, o el Gita, comienzo de la filoso­fía hinduista pero ciertamen­te su fecha de producción oral captada por alumnos que sal­varon su metodología, pue­de ser, como acontece en mu­chos casos de la literatura, como una recopilación de ex­periencias no solo de una per­sona, a quien la tradición ha entregado con el nombre de Patanjali, la corona creadora.

En los casi 200 sutras de Patanjali están las formulas que él (o los autores) ha reco­pilado para establecer el co­nocimiento del desarrollo de la fuerza del Prana, que simi­lar en muchos puntos al Akas­ha, constituye parte, o un mo­do de las partículas iniciales formativas de la dualidad hu­mana en su expresión de ma­teria y espíritu.

Mediante una especie de Manual, interpretado por grandes pensadores del hin­duismo, es mas que emocio­nante saber, y/o suponer que no somos solo la materia, y que conociendo nuestro yo interior, podemos, al mejo­rar el mismo, hacer el bien con el uso de Prana, los ejer­cicios vitales de la voluntad que transformamos en ener­gía al través de la respiración controlada y dirigida, con el modo respiratorio llamado Panayana, capaz de controlar nuestro interior y adelantar el proceso de desarrollo espi­ritual de lo que el yoga con­sidera puntos claves para un perfecto desarrollo humano, todo como via esotérica en la que el bien y la renuncia al materialismo termina a veces convirtiendo el Raja Yoga en una especie de expresión que coincide con algunas religio­nes, aunque no lo sea.

La vida, su origen espiri­tual, la fuerza que alcanza la “movilidad que determina la aparición millones de millo­nes de seres con vida propia”, y que ha sido estudiada bioló­gicamente, tiene respuestas, creíbles con las que ella misma se, explica. Puesto que según leyes como las de Newton, Ga­lileo, Descartes, todo efecto tie­ne su causa, la naturaleza, debe tenerlos. Llegaremos a la expli­cación no al través de mitos y formas de un pensamiento ra­cional, o según Patanjali me­diante la definición de la fuerza creadora que hace retornar de­finitivamente la materia al es­píritu.

Para Raja Yoga todos so­mos instrumentos de una energía divina y por lo tan­to cada vida tiene un nivel de adaptación según el “destino” elegido por la dinnidad crea­dora.