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Puntos de vista martes, 02 de junio de 2020

POLÍTICA Y CULTURA

Causas objetivas de la muerte de Trujillo

  • Causas objetivas de la muerte de Trujillo
Tony Raful
tonyraful5@yahoo.com

El triunfo de la revolución cu­bana el 1ero de enero de 1959, el en­frentamiento de Trujillo con el presidente Rómu­lo Betancourt de Venezue­la y la confrontación con la Iglesia Católica, constituye­ron factores claves desde el punto de vista histórico, que contribuyeron a producir la muerte de Trujillo el 30 de mayo de 1961. El dicta­dor dominicano fue un fiel aliado de los Estados Uni­dos durante todo el proceso político de su largo reina­do de Poder. El presidente Eisenhower, envió emisa­rios para disuadirlo de con­tinuar en el mando, y crear las condiciones de la demo­cratización del país, hacer de Trujillo una especie de Kemal Ataturk, quien ba­jo mandato autoritario mo­dernizó a Turquía, así como de ofertarle un cálido reti­ro en los valles de Califor­nia, con su ganado vacuno y su fortuna bajo protección norteamericana. El presi­dente Rómulo Betancourt había pactado con Fidel en junio de 1959 el apoyo so­lidario a las gloriosas expe­diciones de la “raza inmor­tal” de Constanza, Maimón y Estero Hondo. En junio de 1960, por una milésima de segundos, Betancourt no perdió la vida en un atenta­do de Trujillo. Aunque para Estados Unidos lo inmedia­to era el derrocamiento de Castro, Betancourt virtual­mente chantajeó a la admi­nistración norteamericana, con hacer una alianza con Fidel, si Estados Unidos no “desaparecían” a Trujillo. Las sanciones de la OEA a Trujillo en agosto de 1960 fueron determinantes pa­ra crear las condiciones de su desaparición, sanciones motorizadas por Venezuela y Cuba.

Trujillo se sobrestimó y desafió el poder imperial, tratando de abrir relacio­nes con el mundo socialis­ta y usando a “Radio Cari­be” como portavoz de una campaña anti norteameri­cana y anti clerical favora­ble a Castro. La terquedad de Trujillo llevó a la CIA a fraguar su muerte, pero ya los preparativos de tum­bar a Fidel estaban avanza­dos, colocando entonces a Trujillo en un segundo pla­no. Kennedy heredó de Ei­senhower las directrices de tumbar a Castro y eliminar a Trujillo. La conspiración llegó a los círculos de poder trujillista. Hubo entonces, un compromiso de cam­bio con la muerte de Truji­llo y la consecución de la de­mocracia. La liquidación de Trujillo se constituyó en un objetivo cónsono con las lu­chas precedentes de la resis­tencia clandestina, por el es­tablecimiento de un régimen democrático, el regreso de los exilados y el desmante­lamiento de las estructuras trujillistas del Estado. En la historia son las fuerzas socia­les las que mueven los cam­bios y producen los hechos. Y esas fuerzas estaban madu­ras el 30 de mayo de 1961. Los protagonistas fueron empujados hacia la embos­cada frente al Mar Caribe, por resortes poderosos de contradicciones insalvables con el modelo autoritario y opresivo de Trujillo. El fra­caso de la invasión de “Pla­ya Girón” en abril de 1961 a Cuba, obligó a Kennedy a suspender provisionalmen­te el apoyo USA a los com­plotados en la muerte de Trujillo. Y entonces los hé­roes del 30 de mayo, sin re­taguardia cubierta, “pelo en pecho”, decidieron casarse con la gloria, con la inmor­talidad de su acción patrióti­ca, abriendo caminos liberta­rios hacia el porvenir.