COLABORACIÓN

Fallas contínuas obstaculizan la contención del coronavirus

JOSÉ LOIS MALKUN

Unos abogan para que las reservas in­ternacio­nales netas (RIN) se mantengan altas a fin de evitar una depre­ciación abrupta del tipo de cambio.

Otros piden que no to­quemos los fondos de pen­siones porque es el ahorro de los trabajadores para asegurar su futuro y podría generar más daños que be­neficios.

No faltan los que advier­ten que la deuda solo se debe dejar de pagar bajo negociación con los orga­nismos multilaterales y ja­más fallar con los tenedores de bonos.

Y algunos criticaron la emisión de inorgánicos, porque en el pasado fue la raíz de grandes desajustes económicos que nos obliga­ron a firmar acuerdos stand by con el del FMI que causa­ron mucho sufrimiento en­tre los dominicanos.

Casi todos estamos de acuerdo con todo. Pero ami­gos míos, aquí no se trata de lo que nos guste hacer o no. Se trata de que ni el FMI, el BM, el BCE, los genios de las universidades mas pres­tigiosas del mundo y los gu­ros de los mercados finan­cieros, saben hasta donde puede hundirse la econo­mía por el coronavirus. To­das son estimaciones y su­puestos.

Estamos en un punto donde hay señales positi­vas del control de la enfer­medad, caso de China, pe­ro al mismo tiempo muchos otros países apenas están en la fase inicial de la expan­sión comunitaria.

Hay países que están combatiendo la pandemia con éxito y otros cometen fallas continuas que obsta­culizan su contención.

Por ejemplo, nuestro país está manejando el tema co­ronavirus con poca efectivi­dad, donde el bajo núme­ro de pruebas subestima la cantidad real de infectados. Tampoco hay transparen­cia en las adquisiciones de materiales y medicamentos para combatir el Covid-19. Siempre la corrupción se impone.

También se politizan las acciones para ayudar a la gente a sobrevivir, lo que convierte la distribución de alimentos en un circo humi­llante y de mal gusto. Y pa­ra colmo, denigran todo lo que ofrecen los partidos de oposición, como si fueran donaciones venenosas.

Se habla de reabrir la economía, pero el núme­ro de infectado sigue cre­ciendo porque las medidas de contención y aislamien­to han sido un lamentable fiasco.

Si nos descuidamos y el gobierno sigue actuando co­mo el detective, el guionis­ta, el productor y el director de la película, podría llegar el momento en que lo que nadie quiere que se haga se convierta en realidad.