SONDEO

Cuando todo termine

Luis Encarnación Pimentel

El solo dato de que durante los primeros doce días del toque de queda por el COVID-19 hubo más de 21 mil detenidos por desobedecer la disposición preventiva oficial, confirma el alto grado de irrespeto que hay en el país por todo, y es evidencia clara de que, para muchas personas, ya no solo la ley no cuenta, sino que pasan por alto hasta el riesgo de perder su propia vida. Y es que se ha dejado hacer y pasar demasiado, por lo que -sin el control y el límite de nada en la medida y el tiempo indicados- muchas cosas se han ido de las manos. Ahora bien, la crisis actual- que no es previsible de cómo y a cuántos nos va a dejar- deberá al final de servirnos para algo tan significativo y determinante como reflexionar sobre la necesidad de crear una conciencia colectiva; sacudirnos, reinventarnos y enrumbarnos hacia la sociedad de valores y de reglas claras que necesitamos. Si la prueba es grande, es responsabilidad de todos aportar para superarla y salir adelante cuando lo peor haya pasado. Hay que valorar todos los esfuerzos, comenzando por los que vienen del gobierno y de meritorios servidores públicos, algunos de ellos hasta el sacrificio personal y familiar, como los del área médica y militares y policías, entre otros. Suerte que el tema político – salvo una que otra pifia indignante- se ha dejado a un lado, poniendo en primer plano la vida. En la reinvención que el país necesita, cuando esto pase, se debe ir renunciando al asistencialismo, y las comunidades deberán organizarse, para que todos aporten y no esperen que sea el gobierno de turno el que le -y lo- resuelva todo. Y pase lo que pase, “cuando todo termine, porque va a terminar”- parodiando las letras e inspiración oportunas de José Antonio Rodríguez-” habremos de tomar el camino correcto, nuestro instinto dirá que ganar, que perder, encontrar el remedio que nos haga curar el dolor de vivir” (…) le daremos valor a las cosas sencillas (…) no habrá nada imposible, seremos mejor”. “Cuando todo termine, porque va a terminar, nuestra vida comienza”. En la misma línea, diría Mario Benedetti:” Cuando la tormenta pase, y se amansen los caminos, y seamos sobrevivientes, de un naufragio colectivo (…) con el corazón lloroso y el destino bendecido, nos sentiremos dichosos, tan sólo por estar vivos (…) cuando la tormenta pase, te pido Dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado”. Y- nota aparte- la Vice Margarita ¿se reivindica? pone el punto final:” Para recuperar el crecimiento de RD después de la crisis hay que tener experiencia”. ¡Bien claro!