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Puntos de vista viernes, 03 de abril de 2020

ORLANDO DICE

Estampas del dominicano

  • Estampas del dominicano
Orlando Gil
gil@claro.net.do/@orlandogildice

 Mentes esclarecidas, pero sin pensarlo mucho, aseguran que la cultura del mundo cambia­rá radicalmente a consecuen­cia de la actual pandemia. Que habrá un antes y un después, incluso que el des­pués será mejor que el antes. Eso estará por ver­se, aunque pensándolo bien el dominicano di­fícilmente mude de ánimo. Claro que ahora se siente afectado e impactado, pero llegado el momento pondrá buena cara al mal tiempo.

Lo suyo en los días que transcurren es sobrevi­vir, pero no a la enfermedad, sino a las medidas impuestas por el gobierno. El toque de queda es una infamia, y no poder acercarse y hablar de lejos, una necedad.

Solo hay que observar en imágenes que se to­man y se suben a las redes, ese juego de gato y el ratones entre pobladores de barrio y agentes policiales. Hay una que es todo un sketch de pe­lícula muda, en que un vecindario toma fresco en el frente de las casas, se advierte una patrulla motorizada y las mujeres, sabiéndose víctimas potenciales de represión, huyen a guardarse.

Los uniformados, peores que ellas, al no poder apresarlas, se llevan las sillas que dejaron aban­donadas, como si estas tuvieran culpas. Si eso no es relajo, retozo, diversión ¿qué podría serlo?

Los políticos no se quedan a menos. No toman el sol, aun cuando se recomienda para que el organismo genere su propia vitamina D, nece­saria para enfrentar la enfermedad, pero se de­jan seducir por la farándula. Comparecen a los programas de espectáculo y se prestan al choteo ante una gran teleaudiencia. Leonel Fernández confesó que no sabe freír un huevo, una de las tareas culinarias más difíciles del mundo.

Luis Abinader accedió a darse un beso casto con su esposa Raquel, como las comedias de Ho­llywood de los años cincuenta. Cuentan que les quedó bonito y que son una pareja ideal.

Gonzalo Castillo escurrió el bulto, dicen, pero violó el toque de queda yendo al aeropuerto a recibir unos materiales médicos que llegaban de China.